jueves, 16 de noviembre de 2006

El billete de la duda

Final de quincena y José (nombre ficticio) fue al banco de la esquina. Día de pago y todos sus compañeros le hacen barra para que vuelva pronto con los salarios. Ya es cliente conocido, entra, saluda al vigilante, llega a la caja y da las buenas tardes al cajero. Tiene tres trámites: pagar facturas y hacer efectivos sendos cheques en colones y dólares. Por alguna razón el cajero no quiso cambiar primero el cheque en dólares y sugirió hacer "todos los trámites al mismo tiempo". José sospechó.

El cajero entrega los recibos, los colones y los dólares -algo no amarra- se dijo José a sí mismo. Vuelve a la oficina y ocurre el gran descubrimiento: le han entregado dos billetes de $100 de la serie CB, la que está maldita (los dólares de serie CB son sospechosos de ser falsos).

Contra el pronóstico de sus compañeros José volvió al banco. Sabía que el cajero aprovechó la multitud de trámites para "meterle" los billetes que a él le "habían metido". Está que echa chispas porque estima que el cajero planeó todo y le eligió como víctima para circular "el dinero que nadie quiere" ¿Qué hacer? Si ingresa al banco a hablar con el gerente sabe que el empleado negará haber entregado esos dólares, además, cuando el cliente sale del banco perdió toda opción.

¡Piensa, piensa, piensa! ¿Qué abunda en Costa Rica? El Miedo. La mafia criolla e importada arman balaceras de ajuste de cuentas a plena luz del día, el negocio del narcotráfico no parece estar mal, un aparente hombre fuerte de las FARC vivía en la costa pacífica, la policía es un tema teórico porque es desconocido en la práctica...

José le dijo al guarda del banco que necesitaba hablar con "aquel" cajero y señaló con su brazo extendido. Se fue a la caja y el cajero supo a qué venía y probablemente preparó su negativa pero José tenía su estrategia. Cuando la caja estuvo desocupada, en lenguaje claro, acentuado, directo, educado y en voz baja señaló - Mire, hace unos minutos vine a hacer varios trámites y Usted me dio estos dos billetitos serie CB, resulta que mañana voy a la costa a pagar una mercadería que me llega y Usted sabe que ellos no me van a recibir billetes de esta serie como medio de pago- al mismo tiempo que mostraba los dos billetes y levantaba la ceja izquierda. El cajero no lo pensó, simplemente dijo -Sí, qué pena, se me pasaron esos, por favor la próxima vez revíselos- y de inmediato cambió los billetes por dolaritos de los que sí gustan a todos y ofreció generosas disculpas.

A la vuelta José fue recibido como triunfador y cuando le preguntarón cómo hizo respondió -¿Han visto El Padrino?.

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