
De cada 10 ticas en la cárcel:
- 7 cayeron por narcotráfico.
- 7 no tienen educación secundaria completa.
- 9 velan por sus hijos.
Ellas no eran capos, figuras políticas o legitimadoras de capitales. Eran "mulas" (transportaban la droga adherida o adentro de su cuerpo) y fueron arrestadas en el aeropuerto internacional rumbo a Estados Unidos (principalmente). Estas mujeres son madres, pobres, desempleadas o subempleadas, sin esposos o red social de apoyo. Quienes las contrataron no están en la cárcel, siguen en sus casas enviando más ovejas al matadero, con una sonrisa ancha, porque mientras haya pobreza no les faltará mano de obra.
La guerra contra las drogas es perfecta. No es un Estado contra otro. Es un gobierno que prohibe la comercialización de ciertas sustancias generando un lucrativo mercado negro (¿A propósito?) y luego crea leyes para encarcelar a los pobres que participan al final de la 'cadena alimenticia'.
Las grandes casas o dinastías de la droga siguen disfrutando a sus billones mientras la gente más humilde enrolada en sus filas -aquellos empobrecidos por las políticas públicas- terminan aplastados por el Estado, aceptando cargos para negociar condenas menores y guardando el secreto sobre quiénes son los narcomagnates...
Esta guerra entre empobrecidos versus gobierno tiene 'solución': la contrucción de más cárceles ¡Viva el trópico!
La pobreza, caldo de cultivo de la delincuencia, se combate generando opciones de empleo. Quienes lucran con las miles de regulaciones, la inseguridad jurídica, los monopolios, la alta carga tributaria y otros 'espanta inversiones' no tienen la mínima motivación de actuar a favor de los desposeídos.
La guerra contra las drogas es perfecta. No es un Estado contra otro. Es un gobierno que prohibe la comercialización de ciertas sustancias generando un lucrativo mercado negro (¿A propósito?) y luego crea leyes para encarcelar a los pobres que participan al final de la 'cadena alimenticia'.
Las grandes casas o dinastías de la droga siguen disfrutando a sus billones mientras la gente más humilde enrolada en sus filas -aquellos empobrecidos por las políticas públicas- terminan aplastados por el Estado, aceptando cargos para negociar condenas menores y guardando el secreto sobre quiénes son los narcomagnates...
Esta guerra entre empobrecidos versus gobierno tiene 'solución': la contrucción de más cárceles ¡Viva el trópico!
La pobreza, caldo de cultivo de la delincuencia, se combate generando opciones de empleo. Quienes lucran con las miles de regulaciones, la inseguridad jurídica, los monopolios, la alta carga tributaria y otros 'espanta inversiones' no tienen la mínima motivación de actuar a favor de los desposeídos.
Fuentes aquí, aquí, aquí