Su Alteza RealCarlos XVI Gustavo
Rey de Suecia
Su Excelencia
John Fredrik Reinfeldt
Primer Ministro de Suecia
Estimados señores:
Saludos desde Costa Rica. Yo sé que ustedes no tienen la más remota idea de dónde queda este país. Estamos en medio de Nicaragua (un país pacífico y turísticamente atractivo que antes estuvo en guerra civil) y de Panamá (el país del canal). Esto no es una isla y lo huracanes casi nunca nos arrean.
Sé que no se enteran de nada de lo que aquí pasa pero con mucho gusto les informo. Resulta que en un periódico, destacado por su línea de investigación, se publicó sobre el supuesto desperdicio de $683 mil que ustedes regalaron para cuidar el medio ambiente de este país. Con esa platita se dieron aparentes manejos financieros muy normales para el trópico pero que ustedes no comprenderían ni les gustaría... y, como si fuera poco, hasta se está investigando una posible estafa!!!! (sobre esto no esperen mucho de la justicia del tercer mundo porque aquí lo que ustedes consideraría surreal o ficción es real, cotidiano y esperable).
Como persona decente se me cae la cara a tucos por los chorros de donaciones que envían los países civilizados (como el que Ustedes gobiernan) a estos rumbos conocidos gracias a National Geographic, "Yac Custó" y las páginas de pornografía y de turismo sexual.
Don Carlos y don John: no manden más plata. Una de las industrias más exitosas del subdesarrollo es abrir las manitas para recibir el dinero rubio supuestamente para que nos volvamos menos miserables. Luego los receptores-piñateros envían informes maravillosos con 'yucas' inverosímiles incorroborables a la distancia... pero aquí no pasa nada. Tiene más impacto en la realidad nacional un nuevo video de Paris Hilton que todos los dólares y euros que ustedes nos regalen.
La plata del primer mundo no impacta ni mejora la calidad de vida aquí. Como decía un humorista (aquí hay muchos y en ellos nos distraemos de la realidad nacional) "la ayuda internacional es la plata que le quitan a los pobres de los países ricos para mandársela a los ricos de los países pobres". Si bien para ustedes la pobreza es una abstracción aquí es una certeza que por los intereses creados termina siendo necesaria para poder seguir accediendo a sus billeteras.
Los países como los de Ustedes están donde están porque no le arrugan la cara al trabajo, no viven con miedo de los otros países y no le sonríen a la corrupción. Es un desprestigio juntarse con los vividores de un país feliz y contento con el barro hasta el cuello.