martes, 24 de abril de 2007

Los dientes de Daniel


Daniel usa la silla para morder. Como pretendiendo mostrar que no estuvo equivocado en su primer gobierno intenta vender a su país como potencia guerrera ¿Que no puede sentir valor más allá de la posibilidad de derramar sangre? Pudiendo optar por promover turísticamente a su nación e invitar a la inversión internacional a instalarse en Nicaragua elige el camino de la muerte.

Según él, alineando con a su país con el loco de Irán, el paracaidista de Venezuela y el anima de Cuba, su país dejará la miseria que le hace exportar gente.

La baja autoestima nicaragüense se nutre desde el mismísimo seno del poder ¿Cuántos nicas fingen no serlo? ¿Cuántos hijos de nicaragüenses nacidos en Costa Rica hacen burla xenofóbica pretendiendo olvidar su raíces? Si tienen a quien culpar por sentirse "menos" es a Daniel.

Daniel los involuciona, los ancla a la escasez, les exhibe como ignorantes que no pueden buscar gloria como pueblo destacando en deportes, arte o ciencia... para él -en su paranoia motivada en la baja autoestima- los países conspiran por robarle a Nicaragua territorio... y niega así que la clase política le ha negado a su pueblo la posibilidad de vivir en Nicaragua. Tanta tierra que no pueden disfrutar los nicas!!!!!

Daniel los hiere. Desde la silla no ondula la bandera nica, más bien es la bandera del sandinismo que mira al mundo con miedo con la malograda máscara de la furia.

La foto de la silla perruna fue tomada en Nueva York para Ciencia Ficción por un distinguido lector.

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