viernes, 13 de julio de 2007

Tropics revolutions


Este es el tercer post de la saga. El capítulo #1 está aquí y el #2 aquí.

"El Magistrado Smith, a través de su oficina de prensa, informa de la sentencia a cadena perpetua de un sujeto conocido como Tanque (...) cometió los delitos de asociación ilícita, sedición y traición a la Patria ya que facilitó su hogar, sin permiso del Estado, para reuniones no autorizadas, las cuales podrían estar vinculadas a movimientos agitadores de agentes de la CIA, según investigaciones...".

Neo apagó el radio. Todos se miraron al rostro y nadie pronunció palabra. El plan estaba trazado y no podían intentar liberar a Tanque, convinieron que la libertad de su amigo sería dada al mismo tiempo que derribaran al régimen jetonista y restauraran la Constitución del 49.


El día D.


A las 9 de la mañana Neo y Matteo tomaron el "Coyote Force One", el remesero presidencial que venía de Pérez Zeledón. J.E. Tón alarmado reunió los dólares y pagarés que tenía en Zapote para evitar otro robo. Forró su cuerpo en billetes y se puso el traje que le quedaba más grande para disimular. Indignado y lleno de ira convocó al Ejecutivo y Legislativo en la Corte. No quería sorpresas y desconfiaba de todo el mundo en Casa Presidencial aunque su principal sospechoso era el Magistrado Smith.

-Smith ¿Dónde está Rufino?
-!hip¡ Ni idea... de seguro persiguiendo carajillos ¿Querés un trago?... ¿Hembras? Usted me dice...
-No quiero nada, únicamente necesito que nos reunamos los tres porque tengo que decirte algo y Rufino será mi testigo.


El Legislativo se atrasó en su examen prostático semanal. Entró cantando: -It's fun to stay at the y-m-c-a / It's fun to stay at the y-m-c-a. / They have everything for you men to enjoy, You can hang out with all the boys ... - J.E.Tón lo paró en raya y le aclaró que la situación era muy seria, que la seguridad y soberanía estaban en juego, que estaban ante un conflicto inminente, de proporciones sociales jamás imaginadas. Rufino guardó silencio, se acomodó el bigote y se sentó cuidadosamente.

El amado líder explicó lo que le había ocurrido en la mañana con su dinero, intentó controlarse pero no pudo hacer uso de la palabra en serenidad. Estaba alterado y maldecía sin poder frenar. Sacó un arma y se la puso en la cara al Magistrado Smith y le exigió devolver el dinero a lo que este replicó-¿Usted quiere tener un problema personal conmigo? ¡Va a ver quién soy yo!- al mismo tiempo que sacó un encendedor, se puso la llama en la boca y eructó. El cacique de su torrente alcohólico se plasmó en un efluvio digestivo inflamable que alcanzó a J.E Tón. Hubo magnicidio ya que el presidente hizo la antorcha humana porque los dólares, pagarés y el vello de la cola y orejas reaccionaron como catalizadores del fuego.

Rufino volaba gritos desconsolado -¡Dejenme salir muchaaaachooosss!- mientras veía que todo el mundo en el edificio se empezaba a parecer al Magistrado Smith (La Tropics se fortalecía). Logró huir y se refugió en un club gay al oeste de la Corte -¡¡¡coraaazooness aabraaanmee!!!! Fue seguido por Matteo y Leonidas 300, éste último golpeó fuertemente la puerta y con voz gruesa gritó -¡Rufino: hoy cenarás en el infierno!- a lo que se oyó en coro desde adentro -¡Aú, aú... uuuuuyyyy!- y de inmediato abrieron la puerta porque pensaron que era una frase provocativa y no querían hacer esperar al señor diputado. Rufino intentó negociar -mi amor tranquilo, no tenés que ponerte violenta, acordate de aquellos años en que soñábamos con vivir en los Cayos- lo que enfurecía más a Leonidas. Matteo le gritaba -¡Ahora quien huye es usted! ¡Sei uno stronzo! ¡Pezzo di merda!. Leonidas lo agarró del bigote y lo demás fue plumas. TQ Leo y Jorge Nitales, administradores del lugar, pensaron que se trataba de una orgía sado por lo que frases como "me duele" y "ya no más" no generaron mayor preocupación.

En la Corte el Magistrado Smith seguía empoderándose. Giró instrucción inmediata de matar a los periodistas encarcelados, aquellos que hacía más de una década lo hicieron popular. También emitió un fallo en el que asumía los Poderes del Estado cuando alguno de sus jerarcas muriera. Llamó a Chávez y le dijo que él estaba al frente y que pretendía visitarlo, que prometía ir sobrio para evitar cualquier incidente con una chispa cerca de algún pozo petrolero -¡Yo soy la solución de este país!- era su grito de soberbia.

Neo, Mel, El Hermano y Satica se ubicaron en el bulevard. El Tropics advirtió a Smith quien salió a enjacharlos -Mister Anderson... otra vez nos vemos- le dijo a Neo. El Hermano le reclamó el magnicidio y el Magistrado le increpó -Te ayudé con aquella investigación de firmas y ahora venís a oponerte a mi ¿Usted quiere un problema personal conmigo? Sepa que ya lo tiene . Atacó con su lanzallamas pero ellos lo evadieron tirándose al suelo. Satica dio el paso al frente cuando todos temieron. De manera sorprendente ardía pero no cedía ya que su anterior amo le entrenó para soportar el fuego. El perro estaba decidido y motivado. Sabía que si vencía podría marcharse a Estados Unidos y hacer carrera como actor en Los Ángeles. Estaba frente a frente con el destino de su vida y con la posibilidad de vengar la muerte de su amo. Miró al Magistrado Smith a los ojos y lo enfrentó con furia espectacular y odio infinito. Daban vueltas por el suelo, patadas, golpes, mordiscos, madrazos, rasguños, más golpes... Smith lo agarró a patadas contra una estatua de J.E. Tón cerca de la Sala IV, cuando Satica se libró lo midió y se le tiró a la cara y rodaron hasta el PANI. En la última vuelta el Magistrado perdió las gafas lo que le generó reacción de vampiro (la goma lo sensibilizaba a la luz solar), Satica, más inteligente que Lassie, tomó ventaja haciéndole la fatality: mordisco fulminante en la entrepierna. Nada más se escuchó un -¡ay!- entrecortado. El mundo se detuvo mientras se ajustaban facturas de vivos y muertos. El Magistrado padecía de pus e infecciones intratables ya que el guaro contrarrestaba la penicilina y su vida de mujeres licenciosas lo reinfectaba constantemente, como si fuera poco no podía protegerse desde la aprobación de la Ley para Garantizar la Existencia Proletaria que prohibió la importación, fabricación, mantenimiento, comercio y uso de preservativos.

Smith estaba en el suelo. Abría la boca pero no gritaba. Satica no lo soltaba y hundía más sus dientes. El Magistrado se volvió transparente. Se le veía el código, no era verde, más bien rojo, y su cara mutaba en formas detestables: Chávez, Ortega, J.E. Tón, Evo, Fidel... el finado Rufino.

Smith explotó haciendo retumbar a todo J.ETóngrado. El olor a guaro fue insoportable y el riesgo de pandemia venérea era inminente. Lo único que quedó fueron dos partes que colgaban del hocico de Satica.

El cielo se puso azul y el día lleno de vida. Michelita la Pisoniza, que venía llegando del Metropolitan, abrazó fuertemente al perro, se sentó en una banca y le dijo -Tú eres El Sétimo Elegido ¿Será esta la última batalla?

***

"Obviamente el Tropics y sus personajes son irreales (...) si alguien se sintió aludido será por razones de su consciencia: no mías (...) Agradezco a Dave por ayudar con el header matrix para el blog y por sus sugerencias para Reloaded y Revolutions (...) También al Chamuko por la paciencia de prestarnos su mascota para rodar el filme".


Extracto del discurso de Julio Córdoba
en la entrega del Óscar al mejor Director

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