Maldito seas coyote prestamista: porque desde tu influencia promueves la miseria para que tus vecinos vengan a ti a hipotecar su vida para financiar un riesgoso viaje en busca de techo, abrigo y sustento.Maldito seas coyote prestamista: porque disfrutas de tus casas, tu mujer y tu familia, mientras las familias de tu tierra ven a sus hombres partir hacia lo desconocido en busca de trabajo y pan.
Maldito seas coy
ote prestamista: porque con tu influencia política nunca estarás en la cárcel por traficar almas, falsificar firmas, promover la miseria y apoderarte de la tierra de tus hermanos. Maldito seas coyote prestamista: porque llegas en avión a Estados Unidos sin cantimplora, cansancio ni quemaduras mientras miras por la ventana los desiertos por los que batallan tus compatriotas y los hijos de tus compatriotas.
Maldito seas coyote prestamista: porque mientes cuando dices que no lucras con el hambre que produces gracias a los impuestos, regulaciones, monopolios, privilegios y concesiones que promueves para tus clientes.
Maldito seas coyote prestamista: porque naciste millonario, hablas inglés,
has viajado por el orbe, te educaste en el primer mundo, ahorras en dólares y tu descendencia se educa a nivel privado... pero promueves para tu pueblo "los lenguajes autócnonos", "la idiosincracia", "los valores propios", "la soberanía de la moneda nacional" y la virtud del aislamiento mediante la lucha contra el comercio. Maldito seas coyote prestamista: porque dices que es injusto y contrario a la soberanía que el pueblo participe en la exportación e importación de bienes y servicios cuando tú exportas almas para que se enfrenten al sol, la arena y la policía de frontera.

Maldito seas coyote prestamista: porque te gusta la libertad de prensa cuando te favorece, la democracia cuando ganas, los jóvenes cuando sudan por ti, el empleo que no afecte tu financiera, los privilegios si te convienen...
Maldita sea tu fortuna. Malditas tus cuentas bancarias. Malditas tus tierras. Malditas tus empresas. Maldito tu futuro. Malditas tus ideas. Malditos tus sueños. Maldito cuando comulgas. Maldito cuando finges ser humilde. Maldito cuando hablas de ideales. Maldito cuando estrechas la mano de un trabajador.
En conclusión: MALDITA TU VIDA.