lunes 13 de agosto de 2007

Ya no: no es justo

-Mesero, por favor haga llegar mi cuenta al señor de la mesa de la esquina...

-¿Se conocen? ¿Viene con usted?

-No... pero él anda en un Mercedez Benz y yo a pie... no es justo que yo teniendo menos pague cuando hay gente que tiene más...

-Joven... me da mucha pena. Le corresponderá, como hacen todos nuestros clientes, asumir su cuenta...

-¡Dije que no pago!

El grito del cliente ahuyentó al mesero que se fue a conversar en la caja con el jefe, el guarda y los otros meseros.

-Llamar la policía no nos soluciona nada. Se lo llevan, lo bolsean y mañana viene otra vez para que le repongamos el dinero...

-Traigámoslo y lo ponemos la cuenta en frente con el guarda a la par... tal vez le da color...

Lo rodearon en la mesa. El joven sonrió y dijo que no era necesario que le escoltaran. Se fue al área de caja y con seguridad de caudillo empezó un discurso en voz alta ante la mirada desconcertada del personal y la atenta escucha de los extrañados clientes:

-Me quieren obligar a pagar mi almuerzo ¿Por qué? Si yo tengo menos lo justo es que pague el señor del Mercedez que de fijo tiene más... Es injusto que en una situación de diferencia social todos seamos tratados iguales... Señor dígame ¿Es usted doctor, abogado, ingeniero?

-Ninguna... soy comerciante...

-¡No es justo que alguien cuya vida gira en torno al lucro no asuma responsabilidades sociales! ¡Protesto! ¡Que el rico pague como rico y el pobre como pobre! No puede existir justicia con hambre y yo no he disfrutado de las mismas oportunidades que este señor...

-Joven... vengo de muy abajo y empecé limpiando pisos y luego, con la liquidación, puse una pulpería y así empecé hasta tener lo que tengo...

-¡No es justo! La desigualdad se fomenta en el libertinaje... todo el mundo hace lo que quiere y nadie aporta según su capacidad ignorando la necesidad del prójimo... ¡Este restaurante debe patrocinar mi almuerzo o que este señor lo pague!

-¡Mesero! Prepare mi cuenta y la del joven. Me voy y no vuelvo...

-¡No es justo! Lo que hace tu derecha que no lo sepa tu izquierda... ahora quiere humillarme con sus tarjetas de crédito frente a toda esta gente. Si usted fuera verdaderamente solidario no haría donaciones en público ¡No acepto sus migajas! ¡Los ricos nos han robado y nos quieren indemnizar con pequeñeces!

-Joven ¿Le doy el dinero?

-¡No es justo! Esta competencia social produce desigualdad. Usted tiene mucho y yo menos gracias a un sistema que impide un justo reparto de la riqueza. La brecha entre ricos y pobres no cederá mientras manos llenas de avaricia pidan al Cielo más dedos para contar billetes...

-Joven ¿Me permite? Lo que no es justo es que yo no haya ido al colegio porque mis papás no tuvieron dinero, haya trabajado limpiando pisos y hoy, a mis 47 años, tengo algo fruto de mi trabajo y que usted lo quiera así porque así. No es justo que usted estudie gracias a los impuestos que yo pago para que venga con esa camiseta de ese viejo que no sé quién es a molestarme en mi hora de almuerzo. Estoy seguro que usted no se levanta a la hora que yo me levanto ni se acuesta a la hora que yo me acuesto. Estoy seguro que usted pasa más horas en la playa por mes que yo. Estoy seguro que usted toma más cerveza que yo. Estoy seguro que usted disfruta más horas del sexo que yo ¿Qué querés? ¿Que te ponga un motel universitario? Te subsidio tu educación, preservativos, calzas de diente, libros y no sé qué más... ¿Querés mi carro? ¡Breteá! Yo no me he leído los libros que usted se lee pero asumo los riesgos que usted no asume. A mi nadie me regaló nada ni hago negocios con el Estado ni me protegen aranceles. Yo compito diariamente mientras usted juega de intelectual y vaguea por las calles. Estuve anuente a pagar su almuerzo porque me hizo sentir culpable pero sabe qué: YA NO.

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