
Hace pocos años, al norte de San José...
Don Javier, en apariencia, no calcula la distancia de frenado y termina arrugando el carro de don Diego. De inmediato baja, pregunta cómo está el afectado, hacen las llamadas de rigor y varios minutos después llegan el oficial de tránsito y el representante del INS.
Don Javier se presenta como responsable del accidente. Como acostumbra a asegurar por daños a terceros su vehículo presenta su póliza. Don Diego no tiene asegurado su vehículo hacia terceros ni lo que éstos puedan hacerle a él. No importa. El chocado sonríe porque ahora aprovechará la reparación para hacer algunas mejoras a su vehículo gracias al seguro del otro conductor.
¿Habrá sido un frenazo sorpresivo? ¿Quién tuvo la culpa? Todo fue extraño aquella tarde...
Don Javier se presenta como responsable del accidente. Como acostumbra a asegurar por daños a terceros su vehículo presenta su póliza. Don Diego no tiene asegurado su vehículo hacia terceros ni lo que éstos puedan hacerle a él. No importa. El chocado sonríe porque ahora aprovechará la reparación para hacer algunas mejoras a su vehículo gracias al seguro del otro conductor.
¿Habrá sido un frenazo sorpresivo? ¿Quién tuvo la culpa? Todo fue extraño aquella tarde...
Días después
-Aló -Don Javier... soy yo... Diego... el del choque...
-Don Diego ¿Qué tal? Gusto en saludarlo.
-Llamaba para ver si me reconocía algo, es que lo que el INS me va a dar no me sirve...
-Don Diego ¡Vieras qué pena me da! Va a tener que cambiarse de país porque aquí solo hay una aseguradora...