No era pega... Comenzaba setiembre y se hizo sentir como una "llenura" después de las comidas -debo tener pega- razoné. A los 3 días fui a que me sobaran y me sentí mejor. Al día siguiente cené comida chatarra y no pude dormir por un dolor en la boca del estómago; 24 horas después ocurrió lo mismo. Al tercer día, en la tarde, mi esposa y una amiga me llevaron al médico para que
mediante inyecciones y pastillas calmara aquel dolor aunque no mi preocupación porque bateó que podía ser hernia hiatal, el píloro, apendicitis, etc. y estableciera una serie de hipótesis sobre qué me afectaba.
mediante inyecciones y pastillas calmara aquel dolor Pasaban los días y el dolor en la boca del estómago no disminuía pero tampoco empeoraba... mientras yo parecía botica ambulante...
A mediados de setiembre consulté a otro médico que fue directo al grano: ninguna receta iba a resolver la incógnita sobre qué pasaba en mi estómago si no me hacía una gastroscopia.
Obviamente, hice una profunda investigación
- 60% narraron que el examen fue muy difícil, digno de considerarse traumatizante o aterrador.
- 20% dijeron haber sufrido incomodidad tolerable, no obstante no los consider
é creíbles porque son del perfil que dicen que no les dolió aunque estuvieron llorando. - 20% manifestaron no haberse dado cuenta del exámen pero bien podrían dormir acostados encima de un hormiguero y morir soñando.
Con el pasar de los días el dolor persistía mientras mi preocupación crecía (yo quería que se curara solo o por milagro) PERO, el lunes 24 de setiembre, Teletica transmitió un reportaje sobre cáncer gástrico y cuando enumeraron los síntomas, estimados lectores, mi
Después de muchas llamadas encontré una clínica donde me atenderían en menos de una semana (en la CCSS me harían el examen solo si llegaba escupiendo sangre... o de lo contrario tenía que esperar como mínimo un año).
Abra la boca, no tosa...
El médico, apoyándose en un dibujo en la pared, explicó en qué consistiría el exámen:
Interrumpí. Solicité pasar inmediatamente a la acción porque estaba aterrorizado quería salir de eso y valoraba fugarme realmente no me interesaban los detalles.
En la camilla me aplicó un sedante hipnótico -esto es lo único que va a sentir, el examen lo hago con equipo pediátrico para no maltratarle- dijo el doctor. Me preguntó en qué trabajaba y vi la luz moverse. Según el relato de mi esposa yo dejé de hablar con la mirada pérdida y empecé a ejecutar las instrucciones al pie de la letra ("acomódese de medio lado", "cierre los ojos", "abra la boca", "no tosa", etc.). Desperté en una sala anexa: no me di cuenta cuándo me hicieron el examen, no recuerdo los diálogos o la narración de lo que reportaba el monitor.
Cuando estuve medio despabilado me dieron los resultados... pero no los entendí y tampoco los pude recordar en horas de la tarde. Al día siguiente volví para ver cuál era el diagnóstico del viaje por mi sistema digestivo:
Llegó el gran día. En ayunas, bien temprano. Era el primer cliente. Quería lucir tranquilo para no perder puntos frente a mi esposa (¿Quién dijo miedo?) que amablemente me acompañó.
El médico, apoyándose en un dibujo en la pared, explicó en qué consistiría el exámen:
"Mientras usted está acostado de medio lado voy a introducir una cámara en su boca, va a pasar por la lengua, va a llegar a la garganta, de ahí al esófago, luego al estómago, sigo al intestino..."
Interrumpí. Solicité pasar inmediatamente a la acción porque En la camilla me aplicó un sedante hipnótico -esto es lo único que va a sentir, el examen lo hago con equipo pediátrico para no maltratarle- dijo el doctor. Me preguntó en qué trabajaba y vi la luz moverse. Según el relato de mi esposa yo dejé de hablar con la mirada pérdida y empecé a ejecutar las instrucciones al pie de la letra ("acomódese de medio lado", "cierre los ojos", "abra la boca", "no tosa", etc.). Desperté en una sala anexa: no me di cuenta cuándo me hicieron el examen, no recuerdo los diálogos o la narración de lo que reportaba el monitor.
Cuando estuve medio despabilado me dieron los resultados... pero no los entendí y tampoco los pude recordar en horas de la tarde. Al día siguiente volví para ver cuál era el diagnóstico del viaje por mi sistema digestivo:
Ya terminé el tratamiento, mi estómago volvió a la normalidad y estoy tranquilo. El doctor recomendó pasear todos los fines de semana, comer comida chatarra y tomar mucho vino para que no tenga una recaída (obviamente las recomendaciones no fueron esas).
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Hace un tiempo compartí cómo me extrajeron tres cordales en una sola visita a la dentista. Algunas amistades me comentaron que motivados en mi relato decidieron de una vez por todas enfrentar a las muelas del juicio. Ahora comparto esta experiencia para combatir prejuicios y cuidar la salud.
