lunes, 19 de noviembre de 2007

Asalto (inspirado en hechos reales)

Víctor, un joven y preparado abogado, regresaba a su casa luego de visitar a un pariente enfermo. Lo acompañaba su hijo de edad escolar. El reloj marcaba las once de la noche y estaba muy preocupado por un eventual asalto.

Cerca de la Sabana, en un semáforo en rojo, dos jóvenes cruzaban la calle sin quitar la mirada de su carro. Temió una agresión, se percató de que no venían carros y cruzó antes de que el semáforo estuviera en verde para proteger su vehículo, a su hijo y a sí mismo.

Inmediatamente, dos cuadras adelante, se encendió una rotativa y un oficial de tránsito bajó del vehículo y le hizo la señal para que se detuviera:

-Licencia por favor.
-Sí señor.

-Se brincó el semáforo en rojo.

-Sí. Lo hice porque temí que me asaltaran unos muchachos.

-Es que eso no justifica infringir la Ley de Tránsito ¿Ha visto la cantidad de accidentes y muertos que hay en el país por culpa de la irresponsabilidad?

-Sí oficial. Lamento lo que tuve que hacer... me preocupé porque me acompaña mi hijo...

-Don Victor... yo también lamento informarle que me preocupan ustedes porque tengo que decomisarles el vehículo.

-¿En serio?
-Sí. Eso es lo que se hace en estos casos. Me da pena porque es muy tarde y San José es peligroso... ¿Cómo hacemos?

-Oficial... Usted me dice...
-Deme ¢10 mil y lo dejamos así...

-Oficial... vea... este es mi carné... yo soy abogado... no manejo de memoria la Ley de Tránsito pero le aseguro que no es así ¿Conoce a Fulano de Tal? (un cacique político con injerencia en muchos lugares, entre ellos el tránsito) es casado con Fulana de Tal, mi prima, permítame un segundo y lo llamo para consultar... ¿Cuál es su nombre? Quiero hacer la pregunta completa con todos los detalles de la situación.
-¡No! No es necesario. Soy nuevo como oficial de tránsito y de seguro estoy equivocado. A mi me dieron el curso muy rápido, todo malhecho, a la carrera... y de seguro hay puntos que no tengo claro....
-Oficial... tranquilo... no tenemos que ser expertos en todo... permítame llamar al señor y le aclaro su consulta...
-¡No! No es necesario. Tome su licencia... puede irse...
-Oficial... yo quiero presentar su situación y aclarar su consulta para que no estemos con esta duda... ¿Cómo hacemos? No quisiera afectarlo...
-Don Víctor: puede seguir.
-Oficial, hay que cumplir con las Leyes ¿Qué podemos hacer para solucionar esto?
-¿Cuánto quiere?
-Con 10 rojos está bien.
-Tome y tenga cuidado porque a esta hora asaltan mucho.

***

El nombre de Víctor es otro.
El oficial devolvió la licencia y le permitió seguir cuando escuchó el nombre del cacique político. La compra de silencio a Víctor (últimos 4 diálogos) no ocurrió pero quienes escucharon su narración desearon que así hubiera sido.

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