domingo, 6 de abril de 2008

Ovni en Costa Rica

Ante la mirada atónita de conductores y peatones el platillo volador aterrizó en San José de Costa Rica, exactamente frente a los automotores que hacían el semáforo en rojo -¡Es el fin del mundo!- gritó un hombre que vestía traje entero -¡Bienvenido a la Tierra!- vociferó un drogadicto que recién despertaba en un caño -¡Guarden distancia!- decían un oficial de tránsito y un policía.

La nave era redonda, con un diámetro de unos 20 metros, con ventanas alrededor, sumamente limpia y con formas armoniosas.

Hubo un apagón eléctrico. Los vehículos también se apagaron. Los celulares no funcionaban. El pánico y el estupor combinaron entre los espectadores. Era una expresión de lágrimas, gritos y silencio. Había un perímetro de respeto que nadie se atrevía a atravesar.

Dos jóvenes dieron el paso al frente... decididos se acercaron a la nave, nadie los detenía, la gente los conocía, todos murmuraban sobre la valentía y estupidez que los motivaba, nadie los azuzaba. El más alto se aproximo a una ventana y arrojó una piedra, rompió el cristal, su compañero se asomó, madreó, tomó algo y rápidamente emprendieron la carrera.

La puerta se abrió y bajó un ser jupón de mediana estatura que disparó al ladrón un rayo inmovilizante. Inmediatamente el policía desenfundó y quemó al extraterrestre hiriéndole en el hombro derecho Manos arriba! ¡Si se mueve lo friego!- le gritó mientras se acercaba apuntándole con el arma al pecho.

El oficial de tránsito, cuando vio al visitante disminuido, se aproximó a la nave. Sacó su libreta y empezó a anotar infracciones: conductor sin licencia, vehículo no autorizado, sin marchamo, sin riteve, parabrisas quebrado -me le tengo que llevar la nave para el patio del MOPT, usted tiene que pagar en el banco, luego va con el recibo a retirarlo, claro, acompañado por un abogado- le dijo al marciano -ahora, si prefiere puede pagarme aquí y se evita filas...- agregó.

Mientras tanto el policía sintió que perdía protagonismo por lo que con autoridad y sacando pechó manifestó -está bajo arresto, todo lo que diga será usado en su contra, tiene derecho a un abogado, si no lo puede pagar el Estado le asignará uno- al mismo tiempo que le pidió la cédula o pasaporte y el permiso de portación de armas.

-No tengo esos documentos ¿Qué hice?- preguntó el marciano -¡Usted porta un arma ilegal! ¡No tiene permiso para portar armas! ¡Usted es ilegal en Costa Rica! ¡Usted se ensañó con el joven disparándole por la espalda! ¡No fue un asunto de defensa!- replicó el uniformado.

La nave se apagó. Volvió la electricidad. El tráfico puso conos y ordenó a los conductores seguir por su camino. El policía llamó a la perrera. Se llevaron al marciano. Le metieron un año de prisión preventiva. La nave se perdió en el patio del MOPT.

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