Ante la mirada atónita de conductores y peatones el platillo volador aterrizó en San José de Costa Rica, exactamente frente a los automotores que hacían el semáforo en rojo -¡Es el fin del mundo
!- gritó un hombre que vestía traje entero -¡Bienvenido a la Tierra!- vociferó un drogadicto que recién despertaba en un caño -¡Guarden distancia!- decían un oficial de tránsito y un policía.
!- gritó un hombre que vestía traje entero -¡Bienvenido a la Tierra!- vociferó un drogadicto que recién despertaba en un caño -¡Guarden distancia!- decían un oficial de tránsito y un policía.La nave era redonda, con un diámetro de unos 20 metros, con ventanas alrededor, sumamente limpia y con formas armoniosas.
Hubo un apagón eléctrico. Los vehículos también se apagaron. Los celulares no funcionaban. El pánico y el estupor combinaron entre los espectadores. Era una expresión de lágrimas, gritos y silencio. Había un perímetro de respeto que nadie se atrevía a atravesar.
Dos jóvenes dieron el paso al frente... decididos se acercaron a la nave, nadie los detenía, la gente los conocía, todos murmuraban sobre la valentía y estupidez que los motivaba, nadie los azuzaba. El más alto se aproximo a una ventana y arrojó una piedra, rompió el cristal, su compañero se asomó,
madreó, tomó algo y rápidamente emprendieron la carrera.La puerta se abrió y bajó un ser jupón de mediana estatura que disparó al ladrón un rayo inmovilizante. Inmediatamente el policía desenfundó y quemó al extraterrestre hiriéndole en el hombro derecho -¡Manos arriba! ¡Si se mueve lo friego!- le gritó mientras se acercaba apuntándole con el arma al pecho.
El oficial de tránsito, cuando vio al visitante disminuido, se aproximó a la nave. Sacó su libreta y empezó a anotar infracciones: conductor sin licencia, vehículo no autorizado, sin marchamo, sin riteve, parabrisas quebrado -me le tengo que llevar la nave para el patio del MOPT, usted tiene que pagar en el banco, luego va con el recibo a retirarlo, claro, acompañado por un abogado- le dijo al marciano -ahora, si prefiere puede pagarme aquí y se evita filas...- agregó.
Mientras tanto el policía sintió que perdía protagonismo por lo que con autoridad y sacando pechó manifestó -está bajo arresto, todo lo que diga será usado en su contra, tiene derecho a un abogado, si no lo puede pagar el Estado le asignará uno- al mismo tiempo que le pidió la cédula o pasaporte y el permiso de portación de armas.
-No tengo esos documentos ¿Qué hice?- preguntó el marciano -¡Usted porta un arma ilegal! ¡No tien
e permiso para portar armas! ¡Usted es ilegal en Costa Rica! ¡Usted se ensañó con el joven disparándole por la espalda! ¡No fue un asunto de defensa!- replicó el uniformado.La nave se apagó. Volvió la electricidad. El tráfico puso conos y ordenó a los conductores seguir por su camino. El policía llamó a la perrera. Se llevaron al marciano. Le metieron un año de prisión preventiva. La nave se perdió en el patio del MOPT.