-¿Patrón, está cambiando el radio del carro? -¿Por qué?
-Hay un chavalo sentado dele que dele al radio...
Al salir al parqueo encontraron al delincuente "trabajando". Estaba sumamente concentrado y ni siquiera levantaba una mirada preventiva. Lo sacaron del pelo. El dueño del carro le dio. Le dio. Le dio. Le dio. Le dio. Le dio. Le dio y le dio. Tuvo que detenerse porque se fisuró un hueso de la mano.
El empleado le pidió permiso para "seguir". Debidamente autorizado continuó administrando la justicia pronta y cumplida mientras el jefe traía pintura para aprovechar más la oportunidad.
Cuando se cansaron llamaron a la policía dejando claro que no era un robo en proceso y que el maleante estaba disminuido por lo que los oficiales no tuvieron que hacer tiempo en la delegación esperando que el peligro pasara.
-Señor, no me puedo llevar al ladrón.
-¿Por qué?
-Es que, comprenda, que alguna rata con título de licenciado le va a decir que diga que nosotros lo agarramos a pescozadas cuando estaba esposado en la perrera y, así, van a jodernos a la fiscalía y al final podríamos terminar pagando una indemnización de nuestro propio salario o, peor aún, quedar en el bote.
-¿Pero, me lo van a dejar aquí?
-Si quiere me firma una boleta aceptando que ustedes lo garrotearon y así si me lo puedo llevar.
-Yo le firmo, con la zurda porque me jodí la derecha, pero no quiero ver a ese mae aquí porque ya estoy listo para una desgracia... (firma el documento).
-Bueno, ya con esto yo me cubro la espalda. Ahora, si quiere se lo dejo aquí para que le siga dando y yo vuelvo en una hora u hora y media.
-No mejor no. Lléveselo.
-Necesito el radio como prueba.
-Ni modo, aquí tiene.
Montaron al delincuente a la perrera, lo soltaron a las pocas horas y el radio se perdió dentro de la misma delegación.
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Lectura recomendada
Garrotiemos al delincuente - Diario Extra 24-06-2008
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