domingo 13 de julio de 2008

Calor de amanecer

Su virilidad llega al máximo, su pecho, manos y labios hacen eco de la pasión del corazón. La posición acostumbrada para un amor rápido y clandestino le hace sentir una fuerza incontenible que, desde sus entrañas, acumula la pelvis.

Sus mirada se alterna; sigue las manos con las que acaricia esa piel prohibida, ajena y menospreciada de su amada. mira la luz del fluorescente, mira la madera de su improvisado nido y mira el improvisado lecho. Y mientras ve; escucha el erotismo de la garúa que baña la naturaleza, escucha los pajarillos que anuncian la mañana, escucha el techo crujir porque el sol quiere abrirse paso en el tejado, escucha el silencio. Y mientras ve y escucha... ¡Siente! ...el placer incontenible para su piel, la respiración se acelera y cada vez más se plasma en los poros de su cuerpo, emana pasión, siente su corazón incontenible, sus manos se agitan hasta que siente en un segundo congelarse el tiempo....

Se hace a un lado... relajado... quiere hablar.... le dice algo al oído, en tono muy bajo, es un secreto, tal vez es el compromiso para mañana, tal vez le ofrece algún cariño de pareja...

Busca su ropa interior, se la pone, sigue el pantalón, la camisa, no encuentra la faja, se ciñe las botas de hule, ajusta el banco, calcula el recipiente y con la manguera le lava las ubres. Para él por algo la vaquita da tan buena leche.

***
Post sugerido por Hedicho.

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