Érase una vez una joven común y corriente, huérfana, que había sido adoptada por una mujer que veía en ella una enfermera, la sirvienta, la mandadera, la que le hiciera la tarea a sus dos hijas y otras cosas que mejor no cuento. El nombre de la joven era Cenicienta.Iba al colegio nocturno, aunque su madrastra no quería, pero tampoco podía impedirlo porque una vez en misa, un sacerdote que interactuaba con los feligreces, en medio sermón, preguntó cuál era el sueño por el que le pedía a Dios -¡Ir al colegio!- respondió Cenicienta.
Sus hermanastras eran todo un homenaje a la indisciplina, la esencia de la indecencia y la consecuencia de la inconsciencia. Repitieron una vez cada grado. También estaban en el último año, pero en el colegio diurno. Obviamente no tenían obligaciones domésticas, vivían jugando botella, se escapaban para un montazal con cualquier carajo, tenían computadora con Internet... y siempre quedaban mal con las tareas, salían fatal en los exámenes pero su mamá no se daba cuenta porque ni siquiera iba a la entrega de notas.
Un día el director del colegio anunció que una ONG vinculada a una pequeña universidad americana, ubicada al centro de aquella nación, haría entrevistas para otorgar becas para hacer carrera universitaria en el primer mundo. La oportunidad incluía seis meses intensivos de inglés.
Cenicienta concertó una entrevista, el viernes a las 6:30 PM, pero su astuta madrastra, al enterarse, fingió estar enferma para impedir que la muchacha acudiera. En su lugar envió a la menos bestia de sus hijas, con la instrucción de excusar a su hermanastra y solicitar que le entrevistaran en su lugar.
-¿Qué hago?- se dijo la joven común y corriente... cuando observó la luz que entraba por la ventana. Era el farol del ICE que de milagro funcionaba. El resplandor daba directamente en el botiquín. Se iluminó su mente.
-Madre, estás enferma y estoy preocupada, tomate esto- y le dio cuatro cucharadas de ardine en un vasito plástico pequeño. La madrastra se durmió en 10 minutos, Cenicienta se puso el uniforme y llegó al colegio corriendo, un minuto antes de la entrevista. Su hermanastra, para variar, ni siquiera estaba ahí... de seguro estaba en alguna cabina con un taxista que recién había conocido y le cuadraba.
Respondió las preguntas con soltura natural. Al terminar la entrevista preguntó la hora y se dio cuenta de que su madrastra despertaría en cualquier momento. Le pidió a un compañero que tenía moto que la llevara a la casa, de camino dejó el caite de rigor botado. No miró atrás porque detenerse a buscarlo podría significar que la pescaran.
Siguió asistiendo a clases normalmente, en sandalias porque no tenía más zapatos. Ganó el bachillerato y después de la graduación le dieron la noticia de la beca.
Se fue para Estados Unidos, con visa, sin coyotes de por medio, dejando atrás el lastre de sus hermanastras y madrastra. Allá se graduó. Se hizo gringa. Nunca volvió. Obtuvo un empleo bancario internacional. Luego montó su propia firma consultora. Conoció un magnate y se enamoraron. Ahora ella también gerencia las empresas del marido. Un día le preguntaron cómo lograba todo lo que se proponía y ella respondió -No miró hacia atrás, ni siguiera para recoger mi propio zapato.
Sus hermanastras eran todo un homenaje a la indisciplina, la esencia de la indecencia y la consecuencia de la inconsciencia. Repitieron una vez cada grado. También estaban en el último año, pero en el colegio diurno. Obviamente no tenían obligaciones domésticas, vivían jugando botella, se escapaban para un montazal con cualquier carajo, tenían computadora con Internet... y siempre quedaban mal con las tareas, salían fatal en los exámenes pero su mamá no se daba cuenta porque ni siquiera iba a la entrega de notas.
Un día el director del colegio anunció que una ONG vinculada a una pequeña universidad americana, ubicada al centro de aquella nación, haría entrevistas para otorgar becas para hacer carrera universitaria en el primer mundo. La oportunidad incluía seis meses intensivos de inglés.
Cenicienta concertó una entrevista, el viernes a las 6:30 PM, pero su astuta madrastra, al enterarse, fingió estar enferma para impedir que la muchacha acudiera. En su lugar envió a la menos bestia de sus hijas, con la instrucción de excusar a su hermanastra y solicitar que le entrevistaran en su lugar.
-¿Qué hago?- se dijo la joven común y corriente... cuando observó la luz que entraba por la ventana. Era el farol del ICE que de milagro funcionaba. El resplandor daba directamente en el botiquín. Se iluminó su mente.
-Madre, estás enferma y estoy preocupada, tomate esto- y le dio cuatro cucharadas de ardine en un vasito plástico pequeño. La madrastra se durmió en 10 minutos, Cenicienta se puso el uniforme y llegó al colegio corriendo, un minuto antes de la entrevista. Su hermanastra, para variar, ni siquiera estaba ahí... de seguro estaba en alguna cabina con un taxista que recién había conocido y le cuadraba.
Respondió las preguntas con soltura natural. Al terminar la entrevista preguntó la hora y se dio cuenta de que su madrastra despertaría en cualquier momento. Le pidió a un compañero que tenía moto que la llevara a la casa, de camino dejó el caite de rigor botado. No miró atrás porque detenerse a buscarlo podría significar que la pescaran.
Siguió asistiendo a clases normalmente, en sandalias porque no tenía más zapatos. Ganó el bachillerato y después de la graduación le dieron la noticia de la beca.
Se fue para Estados Unidos, con visa, sin coyotes de por medio, dejando atrás el lastre de sus hermanastras y madrastra. Allá se graduó. Se hizo gringa. Nunca volvió. Obtuvo un empleo bancario internacional. Luego montó su propia firma consultora. Conoció un magnate y se enamoraron. Ahora ella también gerencia las empresas del marido. Un día le preguntaron cómo lograba todo lo que se proponía y ella respondió -No miró hacia atrás, ni siguiera para recoger mi propio zapato.



19 Comentarios:
Jajajaja...
Yo pensé que no iba a conocer al príncipe, pero resultó casi rey, el muy cabrón!
Luego sería interesante conocer la historia del zapato sonto....
Buenisimo Julio! Autentica cenicienta moderna que realizo su "sueño americano" jejeje
Quedo buenisimo el post, una excelente adaptacion coontemporanea de la pobre luchadora que solo le falto ser nica jejeje.. Muy bueno fren.
Muy Bueno, quedo tan pero tan bien, que pense que era una historia de la vida real...
Muy Convincente..
Siga asi , won!
Extraordinario mae! que manera de modernizar un cuento a todas luces mas romántoco que real, en cambio tu versión, aunque también es ficción al menos esta basada en las leyes sociales establecidas.
Muy bueno.
Interesante propuesta de un cuento moderno.
Julio excelente que puedo decir, me reí, casi lloré cuando pensé que no iba a llegar, me volvi a reir, jajajaja era la luz del ICE jajajajajajajajajaja.
Excelente no puedo decir más.
¿A quién no le gustan los cuentos de hadas?
Estuvo entretenido.
Pero técnicamente, Dr. J, si la Ceni era menor de edad no le hubieran dado visa sin el consentimiento de su madrastra para salir del país. ¿He de concluir entonces que había cumplido 18 años al momento de tramitar su visa?
Es broma.
Tuanis.
Terox:
Cenicienta se reinventó en una princesa y por eso construyó la relación con el príncipe. Su fuerza de voluntad le rindió méritos. Esta Cenicienta no fue solo la guaba de tener la pata de ciertas dimensiones!!!!
Andrés:
Iba a poner una Cenicienta zurda, feita, de religión minoritaria, paisita... como quien tiene todas las luchas en la vida!!
Hedicho:
Muchas gracias!!! Saludos!
Amorexia:
Nosotros construimos el cuento de hadas o la tiniebla existencial! Esa es la diferencia que hace la diferencia ¡Viva Cenicienta!
Don Julio:
Muchas gracias. En este blog le hacemos a todo!
Pri:
Mi principal esfuerzo humorístico estuvo ahí!!! jajajja!!!
Beto:
Partiendo del relato se infiere que ella se integró a la educación de forma tardía, por tal razón obtuvo su bachillerato siendo mayor de edad!!!! Saludos!!! jajajja!ª!!!!
si es q uno se queja porque le da la gana..
hay personas que con todo en contra( relativamente) logran sobresalir, y estar bien.. para ejemplo, siempre pongo a mi papá..
Cuestión de no desaprovechar las oportunidades.. (y de no devolverse, ni x un zapato perdido, ni llorar x la leche derramada..)
Sarkstico:
Muy de acuerdo. La principal limitación está en la mente!!!
Este blog fue, indirectamente, recomendado por Amorexia quien pasa a saludar de vez en cuando.
Me parece interesante y sugestivo. Pasaré mas seguido.
Antonio Chamu:
Muchas gracias por acceder a la sugerencia de mi buen amigo. Espero tu visita... yo también te visitaré.
dicen por ahi...Dios le da pan a quien no tiene dientes
Interesante historia esta. Pero no me queda claro si Cenicienta se enamoró de los millones o era amor de a de veras.
Héroe:
Anoche leí tu comentario pero me quedé dándole vueltas. Si el deseo de superación fuera el pan y el patrocinio familiar fuera los dientes, tengo una duda ¿El deseo de superación es una decisión personal o nace de Dios?
Surfus:
Cenicienta llegó a tener mucho dinero gracias a que, en vez de temer y enterrarse, asumió riesgos y multiplicó sus talentos.
El millonario fue consecuencia y no causa de su éxito. El magnate era de su edad y la amó como iguales. Si ella se hubiera quedado con la madrastra, entonces la historia habría terminado con un gringuito pensionado que vino a hacer turismo sexual y la hizo una de sus novias, les hubiera tomado fotos que andarían por Internet y el cuento se hubiera titulado "Puticienta" (por cierto... esto podría ser post!).
Julio, atravesandole el ruco, en su pregunta al Héroe, yo he oído decir que la "voluntad" es de origen divino, o sea, el poder de "elegir". En todo caso sería interesante saber el punto de vista de "los doctores de la Iglesia".
Terox:
Leí su comentario en la tarde. Me fui a rulear. He dado vueltas. Realmente no entiendo por dónde elegir es un asunto divino.
Podría decirse que elegir la espiritualidad sí. Pero elegir el bien personal, que generará el bien social, es un asunto que la divinidad podría bendecir pero al final uno es quien tiene que tomar la decisión de arranque.
No Julio, la capacidad de elección es lo divino, no la elección en si. Yo interpreto que, a diferencia de los animales, podemos decidir realmente entre el "bien y el mal". En ese sentido, y tomando en cuenta que existimos por un acto de voluntad del Creador, la voluntad es de origen divino (sería la chispa del espíritu divino si se quiere).
Terox:
Ahora sí le agarré el toque. La capacidad de elegir que tenemos todos los humanos nace en la divinidad y, si voy por buen camino, eso nos diferencia de las otras especies. Perfecto.
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