jueves 21 de agosto de 2008

Office Depot (real)

Urgido de una calculadora para trabajar fui a Office Depot. Buscaba una barata y pequeña para minimizar la pérdida en caso de fatalidad por lluvia, golpe o extravío.

Estaba indeciso. Que esta sí. Que esta no. Que mejor aquella. De reojo noté que uno de los guardas estaba en el pasillo dizque viendo mercadería. Lo sorprendí vigilándome en más de una ocasión. Me reubiqué y el hombre reapareció en la misma pose fingiendo que buscaba algo. Fui al área de lapiceros y ahí estaba. Si los vigilantes no eran trillizos concluí que estaba a punto de ser tratado como delincuente.

En la caja pedí hablar con el gerente. La cajera no quería llamarlo. Insistí. El señor llegó. Tuve que pasar por la profunda pena de presentar mi reclamo, eso sí, con muchisísimo control de mi lenguaje corporal. Jamás iba a darle una razón al guachi acusado para justificar sus seguimientos.

-Buenas ¿Es usted el administrador?

-Sí señor ¿En qué le puedo servir?

-Gracias. Mi nombre es Julio Córdoba y le presento mi más enérgica protesta por el trato que he recibido de parte de su personal.

-¿Qué le pasó, don Julio?

-Necesito una calculadora de bolsillo. Desde que llegué he sido objeto de un bochornoso seguimiento por parte de uno de sus empleados de seguridad...

-¿Aquel? (señaló con la mirada).

-Ese mismo (señalé con la mano).

-Qué pena...

-Me siento profundamente incómodo e irrespetado. Le hubiera agradecido muchísimo que, si no soy bienvenido, me lo diga al entrar, así, doy media vuelta, me limpio los zapatos y salgo del local... pero esto es inaceptable.

-Realmente... me disculpo por lo que ha ocurrido...

-Para compras personales y laborales les he visitado no pocas veces y siempre han sido respetuosos. No quisiera pensar que algún empleado robó y está buscando generar un incidente con un cliente para empatar el inventario. Advierto que un señalamiento falso o, peor aún, una agresión sería un problema demasiado grave.

-No don Julio, ofrezco disculpas, realmente Usted imaginará la preparación que podrán tener algunas personas y lamentamos el incidente.

-Estoy seguro que no es mucha y lo comprendo; de fijo este señor no va a ser asesor de espionaje en la CIA y por eso, con más razón, tenga la gentileza de seguirme con el circuito cerrado cuando no sea bienvenido, o mejor aún, me dice que no soy bienvenido y me devuelvo...

-No, ofrezco la más sincera disculpa, esto no va a volver a pasar...

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