
V llegó a Plaza de la Cultura. El taxista lo amenazó con llamar por radio a sus secuacez si no le daba los $150 que "legalmente" cuesta el viaje desde "el Coco". No le quedó remedio que ser uno más de los extranjeros tracaleados en el trópico.
Estaba en San José. En medio de locetas llenas de cuita, polos tomándose fotos y carajillos matapalomas se encontró a sí mismo más solo y desorientado que en la I.
No encontraba su objetivo: "La Costa de las Moros". Preguntó a un señor y éste lo trató de payaso. Otra señora le dio ¢500 y le espetó a buscar a René y promover "Disfrazando por un Sueño". Los emos le empezaron a gritar "carecontento".
-¡Quite mae! ssssia bárbaro... commpash... me fregó la foto... deme $100...
-¿Cuál fotou!
-Diay... en la que ushté se me atravessó... hasta se quedó riendo...
-¿Cuál fotou!
-Diay... en la que ushté se me atravessó... hasta se quedó riendo...
No había disfrutado 10 minutos de San José y ya había perdido $250.
Un mozote se le arrimó para preguntarle si los sacos de pólvora eran polvo para "el viaje final".
-No señor. Yo buscar la cámara de los lores...
-¿Cámara de loros?
-Yes...
-Para periquear... usted ocupa cuarto para periquear, o lorear, sus sacos...
-No entender... donde reunirse los lores?
-Ah! usted anda buscando pajarracos... ya entiendo... vea, ya decía yo que no podía ser que se le adelantara tanto el jaloguín!
-Aquí donde hablar los hombres con micrófono...
-Suave compa... conmigo no cuente; pero si teus quiere ir a la Bíblica o a Amón...
-You know... recordar, recordar el 5...
-¡Con cinco! Compa... usted no puede ser tan gallo... tenga cuidado porque esos chavalos asaltan... lo van fregar...
-Mi querer cámara de loros...
-Sí, ya entendí... a la recamara con un pajarraco...
V abordó un taxi. El amigo de la fuerza roja supuso, cuando vio el saco en la cajuela, que era un distribuidor -¿A dónde lo llevo?- preguntó el hombre gordo, de mangas dobladas y pelo rapado a los lados con colita -Necesito ir donde estar los hombres importantes- respondió nuestro héroe -Ah! usted va para Rincón Grande... por cierto... no le parece muy notorio su atuendo?
V guardó silencio. Lo llevaron a Pavas. Cuando lo bajaron en la casa del capo le dieron una birra y le trajeron dos chamacas, pero todo cambió de repente. Los muchachos que lo elogiaban por la capacidad de ser tan llamativo y pasar camuflado se volvieron agresivos. Lo acusaban de querer estafarlos. V no entendía que significa "tumbonazo" o "talco por coca".
El chavalo que periqueó la pólvora le reclamaba por traer "mala calidad". La situación se salió de control cuando encendió un porro y le explotó la nariz y la lengua. De los Hyundais salieron pistoleros que arremetieron contra V en brutal lluvia de balazos.
La Fuerza Pública llegó. El capo les gritó -¡el mae de negro! ¡nos quiere estafar!- y la tomba desenfundó y eran todos contra V...
La nube de polvo se disipó. Llegó prensa a informar, en vivo, sobre la violenta muerte de un travesti bigotudo. El policía que concedió la entrevista dijo que "el ahora occiso presenta orificios de entrada y salida a nivel de todas partes, corresponde a los compañeros del OIJ determinar cuáles fueron las causas de la muerte y si fue homicidio o suicidio" y agregó "creemos que se suicidó por un hombre que no le correspondió y se fue con otro que cobraba más barato".
Una hora después V de Vacilado había perecido después de arribar a Costa Rica.
Un mozote se le arrimó para preguntarle si los sacos de pólvora eran polvo para "el viaje final".
-No señor. Yo buscar la cámara de los lores...
-¿Cámara de loros?
-Yes...
-Para periquear... usted ocupa cuarto para periquear, o lorear, sus sacos...
-No entender... donde reunirse los lores?
-Ah! usted anda buscando pajarracos... ya entiendo... vea, ya decía yo que no podía ser que se le adelantara tanto el jaloguín!
-Aquí donde hablar los hombres con micrófono...
-Suave compa... conmigo no cuente; pero si teus quiere ir a la Bíblica o a Amón...
-You know... recordar, recordar el 5...
-¡Con cinco! Compa... usted no puede ser tan gallo... tenga cuidado porque esos chavalos asaltan... lo van fregar...
-Mi querer cámara de loros...
-Sí, ya entendí... a la recamara con un pajarraco...
V abordó un taxi. El amigo de la fuerza roja supuso, cuando vio el saco en la cajuela, que era un distribuidor -¿A dónde lo llevo?- preguntó el hombre gordo, de mangas dobladas y pelo rapado a los lados con colita -Necesito ir donde estar los hombres importantes- respondió nuestro héroe -Ah! usted va para Rincón Grande... por cierto... no le parece muy notorio su atuendo?
V guardó silencio. Lo llevaron a Pavas. Cuando lo bajaron en la casa del capo le dieron una birra y le trajeron dos chamacas, pero todo cambió de repente. Los muchachos que lo elogiaban por la capacidad de ser tan llamativo y pasar camuflado se volvieron agresivos. Lo acusaban de querer estafarlos. V no entendía que significa "tumbonazo" o "talco por coca".
El chavalo que periqueó la pólvora le reclamaba por traer "mala calidad". La situación se salió de control cuando encendió un porro y le explotó la nariz y la lengua. De los Hyundais salieron pistoleros que arremetieron contra V en brutal lluvia de balazos.
La Fuerza Pública llegó. El capo les gritó -¡el mae de negro! ¡nos quiere estafar!- y la tomba desenfundó y eran todos contra V...
La nube de polvo se disipó. Llegó prensa a informar, en vivo, sobre la violenta muerte de un travesti bigotudo. El policía que concedió la entrevista dijo que "el ahora occiso presenta orificios de entrada y salida a nivel de todas partes, corresponde a los compañeros del OIJ determinar cuáles fueron las causas de la muerte y si fue homicidio o suicidio" y agregó "creemos que se suicidó por un hombre que no le correspondió y se fue con otro que cobraba más barato".
Una hora después V de Vacilado había perecido después de arribar a Costa Rica.