También llegué temprano. Lo vi en la fila de la caja. Miraba sonriente a todos... tal vez alguien lo reconocería. Un chofer le hizo un saludito gestual, como solidarizándose con la necesidad de atención de aquel que en su curul nos escupe porque nos "equivocamos" en el referéndum pero esa mañana estaba haciendo fila con "nosotros los equivocados" en busca de la calcomanía. La llanura es la llanura.Todos somos diferentes. Sus lentes son diferentes a los míos porque cada persona elige sus gustos. El jeans Levis', la jacket de mezclilla y toda una indumentaria era esforzadamente juvenil. Otros a su edad eligen verse más viejos. Él en su individualidad prefiere verse más joven.
Supuse que él, como defensor de los intereses soberanos y autárquicos de la Patria, había llegado en carreta o a caballo -tengo que ver esto- me dije. Salí pocos minutos después buscando la bestia y el carruaje... pero no había tal.
En diagonal logré divisarlo. Tenía un carro importado; hecho en diferentes países (gracias a la globalización) y sin componente nacional alguno. Me extrañó la inconsistencia. Luego, para sorpresa, divisé una calcomanía en inglés pegada en la carrocería de aquel automotor ¿Aculturizado? Quién sabe. Hay que recordar que su negocio personal tiene que ver con importación y distribución de productos hechos al norte de Peñas Blancas y al sur de Paso Canoas ¿Quién diría que una persona iracunda contra la importación lucraría con estos negocios internacionales?
Eligió la segunda línea. Había menos carros en la primera pero prefirió otra. Elegir es elegir tal como él hizo con su educación superior, hecha en universidad privada, fruto de la ruptura del monopolio de la educación universitaria hace tres décadas. Ve vos. Cualquiera diría que quien participa de una organización que defiende solo la opción estatal y despotrica contra la iniciativa privada al menos no se beneficiaría de ésta.
Le llegó el turno. Su carro se apagó en la entrada; justo antes de la primera etapa. Intentó encenderlo; no pudo. Intentó otra vez; menos. Antes había visto dos carros, en diferentes líneas, que se apagaron y los empleados los sacaron empujados. Pensé que harían lo mismo con el del Padre de la Patria pero no. Tal vez el comentario que el diputado hizo, tal vez alguna placa oficial, tal vez eran amigos, tal vez le cayó bien... porque abrieron la tapa y luego de muchos intentos aquel invento foráneo, extranjero, impuesto, ajeno a nuestra indiosincria, hecho por transnacionales etc. arrancó de nuevo. Quién diría que la herencia intelectual de Henry Ford formaría parte de la propiedad privada de quienes sueñan abolirla.
Desde ahí no lo vi más. A la salida estaba el carro estacionado pero de aquel conductor no vi nada. No sé dónde andaba. Con quien estaba hablando. Esperé para ver si llegaba con la calcomanía pero me tuve que ír... porque yo trabajo. Dudo mucho que él haya aprobado... pero bueno... tampoco puedo afirmarlo.