lunes, 13 de abril de 2009

11 de abril: Los filibusteros pierden 200 hombres, Costa Rica 500


Nota: La siguiente es una narración de los sucesos de la Batalla de Rivas. Si le parece que existe otra versión de los hechos estoy de acuerdo con usted porque yo encontré varias.

La información obtenida al costarricense interrogado el día anterior fue corroborada con una riveña enamorada de un filibustero. Walker tiene certeza de que lleva un buen plan para tomar al Estado Mayor costarricense (Mora, estrategas militares y generales nacionales).

Los soldados costarricenses que vigilaban los accesos a Rivas fueron bordeados por los filibusteros.

A las 7:30 AM un paisita corre gritando ¡Ahhggr pué! ¡Vienen los filibusteros, jodillo! Lamentablemente nadie le creyó.
Los hombres de Walker arribaron por el norte y se armó un zafarrancho jamás esperado para las tropas que venían de disfrutar la gloria en Santa Rosa. Les llovió por todo lado cuando estaban en otras. José María Rojas reaccionó con efectividad, le arrebató el arma a un filibustero y mató al jefe de aquella columna haciéndola retroceder, fueron sorprendidos por un batallón que los sorprendió por la retaguardia.

Los mercenarios están por toda la plaza y la gente de Mora dispara desde casas, la calle, con trinchera y sin trinchera. Los filibusteros por poco llegan a tener por botín lo que nos vendió Inglaterra y lo que nos mandó Francia: municiones, armas, el 100% de los cañones (eran dos) y como si fuera poco al propio presidente Mora, pero un gesto de grandeza del Coronel Salazar evitó la desgracia porque salió con sus hombres a volar plomo a media calle, filibusteros atrincherados en casas y desde la calle enfrentaron a aquellos hombres que disparaban a pecho descubierto. Muchos fallecieron.

Costa Rica solo pierde un cañón pero la desgracia posterior fue mayor. Recuperarlo implicaba traspasar la línea de fuego del famoso Mesón, el cabildo y otras posiciones. Sin embargo Mora, carboneado por el enviado de Napoleón III, Pierre Barillier, intentó traerlo de vuelta.
Sobre el resultado de aquella genialidad militar Mora escribiría "por un inconsiderado empeño de honor en recobrarlo perdimos alguna gente". Ojo a la pizarra: En el primer intento murieron 32 hombres. En el segundo 88. En el tercero 96. La ironía es que los filibusteros no usaron ni una sola vez el cañoncito (¿Para qué? ¡Era la carnada!).

La batalla continuó, Mora y Walker estaban tablas con el control de la ciudad. Nosotros al sur y ellos al norte. Técnicamente esto es malo para el mercenario porque nuestras tropas estaban en su territorio , sin embargo Walker podía estar menos tenso que Mora porque, como ya vimos, independientemente de lo que ocurriera moría más gente de nuestro lado.

En el Mesón de Guerra (hotel de un señor de apellido Guerra) se acuartelaron más filibusteros en otro intento fallido de tomar el Estado Mayor. Estaban demasiado cerca para atacar y demasiado incómodos para tomarlos por asalto.
Prenderle fuego al lugar era la solución ya que, aunque sus paredes eran duras, el techo de madera con caña seca estaba a poca altura y el día estaba hirviendo, como el calor liberiano -¿Quién de ustedes se atreve a incendiar el Mesón?-preguntó el general José María Cañas -Esto no se consigue sin que alguno de vosotros sacrfique su vida -prosiguió el cuñado del presidente- si hay pues alguno de vosotros resuelto a morir en defensa de su causa, que dé un paso al frente.

El cartaginés Luis Pacheco Bertora, primer voluntario, logra llegar pero no desata el incendio porque recibe cinco balazos, de inmediato el soldado nicaragüense Joaquín Rosales, peleando de nuestro lado, se deja ir con toda l
a gana y le arrebata la antorcha al malherido y le logra prender fuego al Mesón. Es abatido y su incendio no llega lejos. Un tercer soldado dijo en voz alta -Yo iré general, yo desempeñaré esa comisión- se trataba del soldado liguista Juan Santamaría. Pidió discretamente que se encargaran de su madre en caso de fatalidad y en el cuartel de Corrales, con caña, lienzo y aguarrás preparó una antorcha para ser el tercero en intentar la hazaña:

Empieza a correr con la tea vengadora que se robustece hasta parecer torbellino mientras nuestras tropas intentan cubrirle del plomo homicida filibustero. Sudoroso y agitado llega a la esquina sudoeste del Mesón, coloca la antorcha en el techo, un fiero crujir destroza su brazo izquierdo por lo que toma la tea fulgurante con el otro, se sostiene a como puede, es herido sin tregua, logra desatar incendio... y ya sin fuerzas exhala la vida por la patria.

¿Qué pasó después de esto? La batalla sigue y por lo tanto este post no termina.

Manuel Arguello y sus 100 hombres tratan de tomar el cabildo enfrentándose a las tropas del teniente Gay (así se llamaba). Aunque no lograron tomar el edificio sí joden a Walker porque hicieron caer a muchos machitos (los altos mandos del ejército filibustero eran gringos o europeos).

Walker solo cuenta con un sobreviviente de su Estado Mayor y es informado por su gente en la comunidad que refuerzos de Costa Rica estaban llegando a Rivas. Los filibusteros, incluyendo los atrincherados en el Mesón, salen sigilozamente en la madrugada del 12 de abril.

En horas de la mañana (12/abril) soldados costarricenses corrieron por la plaza gritando "¡Muerte a los filibusteros!". Los 20 o 30 filibusteros que estaban postrados por las heridas en la Iglesia fueron masacrados en frío, sin oponer resistencia ni batalla. Otros 17 hombres de Walker capturados en las cercanías fueron fusilados.



El saldo fue 200 filibusteros muertos contra 500 ticos. Mora diría al respecto: "la derrota de Walker es mayor de lo que pensé".

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