| 20/enero/2008 Click para agrandar |
La vista cambió poco. Un lado de la montaña luce deforestado porque el 8 de enero se fue al agua pero el resto está intacto. Según "el cacique de la laguna", como se define don Manolo, los congos perecieron en esos terraplenes -no volvieron a aparecer y después hubo una zopilotada- agrega.
En 1936, cuando tenía 10 años, su papá compró 60 hectáreas de aquellas tierras escondidas entre montañas. Pagó ¢60 en total. Desde entonces solo sale cuando es necesario. En este lugar hay un eje del mundo. Aquí convergen otras dimensiones. Aquí el tiempo pierde la linealidad. Aquí se miden las distancias en "tiempo a caballo", se pesca guapote y se escuchan los grillos y ranas en la madrugada.
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| 29/marzo/2009 Click para agrandar |
Su restaurante sufrió daños leves pero el balcón sí quedó resentido en las bases. Es mejor no arrimarse ahí. En la cocina las botellas, platos y vasos hicieron un concierto de vidrios cuando estallaron contra el suelo. Sin embargo se están levantando otra vez. Él sabe que los que ya conocemos la laguna tenemos que volver periódicamente. Aparte de mi tata y yo alrededor de diez motociclistas fueron testigos del atardecer de aquel domingo.
-Tengo buen queso, ni le falta ni le sobra sal, está fresquito- ofreció. Claro que sí. A la vuelta aprovechamos la "cuchilla maguiver" y no dejamos migaja. Ya quedamos conversados para ir un día de estos a conquistar las tres lagunas...
