martes, 14 de abril de 2009

1856: El cólera arrasa Costa Rica


El cólera:
En el siglo XVI en la India hubo una epidemia que se puede considerar la primera del cólera, sin embargo esta enfermedad se volvería internacional hasta en 1817 cuando ocurrió el primero de los 7 episodios documentados. El mal, en pocas duras palabras, consiste en una megadiarrea que produce deshidratación, coma y muerte.

Muchos criticaron a Mora por no seguir a Walker al interior de Nicaragua, pero le cuestionaban con más rudeza por estancar las tropas en un sitio lleno de cadáveres, malos olores, moscas, agua sucia y pocos alimentos.

Bajo el ardiente sol de Rivas centenares de cuerpos se descompusieron al aire libre. Como si fuera poco los pozos fueron el lugar de sepultura de varios filibusteros que, después de caer en batalla, fueron arrojados al agua por la gente de Walker ('guerra bacteriológica'). Por las condiciones de la época estos pozos también tenían materia fecal y de ahí se hidrataron las tropas, se atendieron heridos y se preparó la poca comida disponible. El cólera, enfermedad presente en Nicaragua desde 1854, empezaría a diezmar al ejército a partir del 16 de abril cuando tres soldados murieron por esta enfermedad.

Mora le explicó la situación a sus hombres. Les dio la honra del triunfo y ordenó volver a casa esperando que los ejércitos centroamericanos cumplieran los pactos venciendo al debilitado ejército filibustero.

El General Cañas escribió a Walker pidiéndole que cuidara a heridos y enfermos de cólera que serían dejados en Rivas. El doctor filibustero lo hizo. Mora instruyó a los hombres a retirarse con gloria de Nicaragua pero el pánico fundamentado por la enfermedad terminó en una bochornosa escena de desbandada en molote.

El cólera fue peor que la batalla: la mitad de las tropas enfermaron y un tercio falleció. El padre Calvo, fundador de la masonería en Costa Rica y capellán del ejército, llevó ordenadamente la lista de muertos. Muchos quedaron en el camino de vuelta.

El barón Von Bulow, estratega militar y naturista alemán amigo de Mora, sería dejado enfermo en la desolada Liberia. La población había huido para evitar el contagio. Don Bombilio, como le decían los soldados, moriría de hambre en la Ciudad Blanca (estaba enfermo de disentería, enfermedad confundida con el cólera en aquellos días).

Aunque en 1833, 1836, 1837 y 1849 se tomaron medidas ante el riesgo de epidemia... para el 56 no hubo preparativos, tal vez porque el par de médicos medio entendidos en el tema estaban haciendo cabildeo internacional contra Walker.

Los desnutridos, deshidratados y enfermos soldados llegaron al Valle Central en el mes de mayo. Alajuela, Cartago y San José se infestaron en cuestión de horas. En aquellos días el charral era la principal letrina, esto contaminaría acequias, pozos y ríos ya que es esperable que una persona sorprendida por un episodio diarreico necesite limpiar la ropa y bañarse para proseguir su camino. Todavía no era hábito lavarse las manos después de ir al baño o antes de comer. La mitad de la población enfermó. El vicepresidente Oreamuno moriría de cólera a los pocos días. A diferencia de las enfermedades de hoy la epidemia afectó a todas las clases sociales.

Se creía que el contagio se producía por respirar las miasmas, por eso la gente buscaba aire puro y se encalaban los cadáveres para evitar que los olores fueran infectantes. La cantidad de gente que murió fue tan grande que se dejaron de llevar las listas. Diez mil personas fallecieron en pocas semanas, el 10% de la población de aquel entonces, especialmente personas en edad de engendrar; lo que deprimió demográficamente al país. Los diez médicos con los que contaba Costa Rica, obviamente, no dieron abasto... sin dejar de lado que hubo doctores que se negaron a atender casos de cólera.

El gobierno prohibió las reuniones nocturnas y serenatas. Ordenó enterrar los muertos de inmediato, sin vela, misa ni mayor despedida. En carreta y sin ataúd se llevaban los cadáveres apuñados al cementerio, los 'bañaban' en cal y enterraban. Parece mentira pero hubo muertos que volvieron a la vida después de llevarse el aguacero en la ruta al cementerio (entonces no estaban muertos sino muy deshidratados).

El Dr. Hoffmann, alemán amigo de Mora y médico de las tropas en Rivas, ideó tratamientos para calentar pacientes y así evitar que se enfriaran hasta morir (después de enfriarse la gente moría por lo se entiende la motivación para mantenerlos calientes).

Hoffmann también notó que los tapis de la época -que eran un gremio numeroso- no se enfermaban. Empezó a recetar dosis de guaro. Hoy se sabe -a diferencia de acuantá- que el alcohol mata al bichito del cólera. El doc ayudó mucho con el novedoso tratamiento y le fue bien porque tenía una venta de licores en San José. Otro de sus aportes fue sobre el manejo emocional de la muerte: recomendó que trataran a las personas con ánimo para que no se deprimieran cuando estuvieran cerca del último paso.

El cólera desapareció repentinamente en la estación lluviosa: duró dos meses en nuestro país. Se puede hipotetizar que el uso de agua llovida en los hogares dejó a la enfermedad sin vehículo de transmisión.

Porsiaca se echó una gruesa capa de cal y otra de tierra en las tumbas individuales y fosas comunes para evitar que un olor se filtrara y otra vez se desatara el desastre. Por decreto los cementerios donde fueron enterrados los enfermos de cólera fueron rotulados y clausurados. Ninguna tumba podría ser abierta hasta después de 10 años y las excretas siguieron siendo encaladas.

La gloria militar trajo una tragedia nacional. Pasarían décadas para que el país superara el trauma. No hubo casa donde no se llorara a un ser querido. Si las condicionas fueran las mismas y la enfermedad atacara hoy enterraríamos a medio millón de personas... en tan solo 8 semanas, es decir casi 9000 personas diarias. Demasiado horroroso.

Por cierto, el gobierno excluyó de las pensiones de guerra a las familias de los militares que murieron de cólera. El presupuesto no habría alcanzado.

Siguiente capítulo: El gobierno de Juanito Mora

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails

Sígueme