miércoles, 22 de abril de 2009

Juan Santamaría: estatua, feriado y leyenda

Familiares de Juan Santamaría en 1956

Capítulo anterior: William Walker: el redneck megalomaniaco

Juan no apareció en los reportes de batalla de Santa Rosa o Rivas ni fue protagónico en los relatos que trajeron nuestras tropas cuando volvieron a casa. Por eso un tocayo articulista, a principios del siglo pasado, llegó a hacer una pregunta incómoda "¿Será inventado?" (¿Cómo que los "julios" somos ácidos, verdad?).

El Erizo sí existió. El acta de nacimiento, la memoria de 1891 e investigaciones en archivos de la Iglesia así lo confirman. Fue hijo natural, muy pobre (como el 99% de la población de entonces), le decían El Gallego y tenía 24 años cuando marchó a la guerra para no ver más su natal Alajuela. Pudo morir en Rivas o en Guanacaste a causa del cólera: existen dos actas que lo consignan en el Libro de los Muertos del capellán del ejército ¿Cómo así?

Al menos tres hermanos y 15 parientes del Erizo estaban en edad militar en aquellos días... y todos se llamaban Juan. En total hubo 5 "juanessantamaría" en las tropas. Todavía en noviembre del 56 había un Juan Santamaría en la Liga, según el censo que mandó a hacer Mora. Tenemos dos muertos y un vivo. De los otros dos no sé nada.

El 19 de noviembre de 1857 su madre, doña Manuela Santamaría (o Carvajal) apodada la Gallega, solicita la pensión de guerra argumentando que su hijo murió en el Mesón. Hecho que sería ratificado en otra carta y por testigos oculares en 1891 en el documento llamado "Información Ad Perpétuam de Juan Santamaría" (difícilmente ese documento sea del todo cierto pero tampoco todo falso).

En un esfuerzo conciliador se diría que murió de cólera y malherido del Mesón, consignándose lo primero como causa de muerte. Sin embargo el gobierno no pagaba pensiones a los caídos por la epidemia, solo por batalla y es totalmente entendible por qué su madre necesitaba hacer eco de la historia de la tea fulgurante en Rivas. Aunque para mi murió en el Mesón.

¿Cuándo surge la imagen de Santamaría a la vida nacional?

Mora fue derrocado en 1859 y sus enemigos debían sacarlo de la vida emocional del país. En la silla queda Montealegre (excuñado de Mora).

Los enemigos ocupan sacar a Mora de la foto porque era demasiado querido y admirado. Empiezan a difamarlo a nivel internacional etiquetándolo de nepotista y deshonesto con el tesoro público. Le dicen al pueblo que él sacrificó las tropas al mantenerlas en un lugar insalubre y que sacrificó al pueblo al traer el cólera.
Se le tacha de traidor.

Los antimoristas intentan crear nuevos héroes. Se valoró a Salazar, quien le dio el cuartelazo a Mora. Peeeerooo podría inflar pecho y desacomodar las cuotas de poder. Luis Pacheco era otro que había arriesgados su vida, casi más que nadie, quemando el Mesón de Guerra e invadiendo barcos filibusteros. Peeerooo era cartaginés y dar un héroe a esa provincia podría alentar otra guerra por la capital perdida (además Pacheco tenía un rabo judicial horroroso).

Juan Santamaría no tenía rabo, no estaba vivo, había muerto por la patria y no simpatizaba con algún bando oligarca. Surge un tímido esfuerzo por parte de un colombiano de apellido Abadía (hoy sería panameño) en 1861 -recién caído Mora- quien pronuncia un discurso que incluye una de las primeras relecturas de la guerra donde todo se define con la tea en la mano de Juan. Pero ahí quedó todo.

El reciclaje se materializó a partir de 1885, cuando el dictador de turno en Guatemala anunció plomo al Estado centroamericano que no se uniera a su proyecto federal. Nuestro presidente, Próspero Fernández, muerió súbitamente 15 días después de la amenaza y asumió su yerno, el alajuelense Bernardo Soto.

El gobierno de Soto utiliza la incipiente prensa escrita para promover la cohesión nacional por aquello de una invasión. El toque consistió en circular la magnificación de la leyenda de Juan Santamaría: su sacrificio, su humildad, su entrega a la patria, su heroísmo, su martirización y la necesidad de hacerle una estatua. Los héroes y tropas del 56 y 57 fueron minimizadas para dar paso a la creación de un héroe que cualquiera podría ser y que el gobierno necesita que cualquiera sea. La idea era tener al pueblo listo para inmolar a sus hijos para preservación de los intereses de La Familia propietaria de esta finquita.

La jugada mataba dos pájaros de un tiro. Por un lado reclutaba peones para vestirlos de fatiga en un posible ajedrez bélico y por el otro enfriaba el recuerdo de Mora que resucitaba de vez en cuando en algún periódico, para malestar de sus enemigos. Al final no hubo invasión pero se probó que la técnica funciona.

Poco a poco empezaron "a aparecer" celebraciones del 11 de abril y comentarios en prensa sobre aquella batalla. El gobierno asigna una partida para hacer la estatua y, ve vos, hasta aparecen contribuciones anónimas de personas muy interesadas en apresurar el monumento.

El 15 de setiembre de 1891 fue dado a conocer en la ciudad de los apodos el producto (la estatua) y su banda sonora (el himno que conocemos). El grupo que sacó a Mora tres décadas atrás incendió de pasiones aquella tarima alajuelense durante la inauguración. Sus discursos para el héroe fueron la reedición emocional de lo que sintieron cuando escucharon los vítores al Estado Mayor costarricense que dirigió el triunfo en Nicaragua.

Para 1894 ya circula un libro que narra cómo Costa Rica doblegó a los filibusteros gracias a la acción de Santamaría. Dicho texto se derrite en elogios para el tamborcillo y abunda en mezquindad contra las tropas y altos rangos. La campaña del 57 es borrada de la escena.

El Erizo empieza a ser moldeado por los tomadores de decisión para ser impuesto a las clases que no toman decisiones. Él es el tico modelo, el ser costarricense que nos hizo diferentes al resto de centroamérica y la síntesis de nuestra idiosincracia pacifista que repele al invasor. Si no fuera por él de fijo Walker gana. Para la élite antimorista el 11 de abril de 1856 selló con sangre la independencia de Costa Rica... y eso que la independencia fue en Guatemala y aquí ni nos dimos cuenta.

En 1899 el sistema educativo se erigió como eslabón mágico. La versión oficial empezó a llegar a cada casa usando a los chiquitos como agente transmisor. Para principios del siglo XX alguien tuvo la genial idea de decirle "filibustero" a quien pensara diferente y desde entonces se volvió vicio. En 1915 el 11 de abril se convirtió en feriado para diferenciarlo del 1º de mayo, fecha elegida por Mora para celebrar la partida contundente de Walker de Nicaragua (Decreto No. XVIII, octubre de 1857).

En el 60 aniversario de la batalla, en 1916, se estandarizó el 11 de abril que conocemos hoy. Con desfiles al estilo 15 de setiembre exaltando la egregia memoria, de aquel de la patria soldado inmortal mientras Morita fue fusilado en la historia oficial y exiliado de la memoria nacional.

Juego de símbolos... marcaje político

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