El popular padre Alberto fue fotografiado en conductas románticas con una muchacha. La imagen fue tan elocuente que lo único que hizo fue sintonizarse de forma consistente con el corazón del sacerdote quien, rompiendo paradigmas, dijo lo que tenía que decir: "Yo no me arrepiento de haberme enamorado porque no busqué enamorarme. Esto no se planifica. Esto ocurre" (...) "Yo soy un hombre; debajo de la sotana hay pantalones" y agregó "(...) yo amo la Iglesia, amo ser sacerdote de Jesucristo, amo lo que significa eso..."Hoy más que nunca Cutié merece su sotana porque predicó con su testimonio que ningún sistema puede contener la arquitectura emocional con la que Dios nos diseñó. Ahora es el padre más padre porque sus sermones, consejos y opiniones están ilustrados por la experiencia de quien vive en este mundo: a mayor humanidad mejor guía hacia la Divinidad.
El buen pastor sabe lo que viven sus ovejas y por eso las entiende, orienta e instruye en misericordia. Los que niegan sus sentimientos y vivencias hoy pueden aprender con un gran ejemplo de lo que espera Dios que haga un hombre que tiene el corazón en rectitud. Si hay alguien en la iglesia Católica que representa a Jesucristo es el padre Cutié.
Y, desde esta modesta tribuna, envió un buen deseo a los novios y un pasaje que estoy seguro es objeto de las más dignas reflexiones: "A los solteros y a las viudas les digo que sería mejor que se quedaran como yo. Pero si no pueden dominarse, que se casen, porque es preferible casarse que quemarse de pasión" (San Pablo, 1 Corintios 7: 9).