Hace como 5 años estuve a la par de un soldado. Me llamó la atención ver a un muchacho menor que yo con la ropa camuflada, podado con la uno y con cara de pocos amigos. Conversando con el grupo con el que estaba reunido, de un chorrosal de nacionalidades, tomé consciencia que era el único que nunca había visto un tanque, aviones militares ni tropas (solo en tele).Ellos no sabían de mi país. Apoyado en un mapa les dije "en medio de Nicaragua y Panamá" (reconocidos por sus guerras y el canal respectivamente). Alguien preguntó -¿Qué hacen si los invaden?- le expliqué que en América Latina los ejércitos rara vez funcionaban fuera de las fronteras, que por lo general solo sirven para pisotear al pueblo, drenar el presupuesto público y sostener al dictador de turno.
Ayer la escena se repitió. Si Zelaya se estaba brincando la Constitución debió ser procesado por el Congreso y luego judicialmente. El resultado se deslegitima por el proceso.
Ayer la escena se amplió con el anuncio de Cháves de usar la fuerza militar para que el presidente Zelaya ocupe su cargo. Estamos ante el inicio del imperialismo bolivariano, de una invasión a Honduras por fuerzas venezolanas.
El dinero que los otros vecinitos pobres (como nosotros) gastan en sostener al ejército aquí se ha gastado en un poquito más de educación, un poquito más de salud y otro buen tanto se lo han robado. Pero ya vemos... eso nos ha vacunado de sufrir muchas violencias.