Resulta y sucede, como dicen en el norte, que la mamá de Alejandro Trejos solicitó una tarjeta a Credomatic y se la negaron por que tiene 84 años. Por lógica se asume que la empresa teme la posibilidad de que queden saldos pendientes si el aplicante ha superado la esperanza de vida.
Esa mentalidad es cuadrada. No logra llegar a las sutilezas elementales de quien quiere ganarse a la clientela creando posibilidades. La señora, cuenta Trejos, está solvente gracias a actividades comerciales de trayectoria que le generan buenas ganancias mensuales. Ella quiso demostrar su capacidad de pago pero la respuesta siempre fue negativa.
La historia me chocó con ganas cuando Trejos compartió que la señora es fan de aprovechar los descuentos de las tarjetas y tiene una estrategia para sacarle el jugo al plástico. Ella vive con entusiasmo aprovechando las oportunidades pero le están lanzando un mensaje desmotivador y extremadamente inhumano.
Es imposible no sentir que la empresa tiene un discurso que no cumple cuando sostiene en su web site que cuentan "con un equipo profesional y creativo, apasionadamente comprometido con la excelencia, que se rige por principios éticos y actúa con claro sentido de prudencia financiera".
La actitud no es profesional, creativa, ética o prudente porque una empresa con visión profesional trata a las personas según el caso, una empresa creativa le ofrece una solución a quien le toca la puerta porque la quiere complacer, una empresa con excelencia no se cierra a quien le busca -sobre todo en tiempos de crisis- para proponerle un negocio (nada regalado).
Ojalá no terminen diciendo que la Sugef les impide recibir clientes mayores de 70 años porque hasta yo -que no breteo en esa vara- tengo una que otra idea para que la empresa hubiera tratado bien a la viejita.
Esa mentalidad es cuadrada. No logra llegar a las sutilezas elementales de quien quiere ganarse a la clientela creando posibilidades. La señora, cuenta Trejos, está solvente gracias a actividades comerciales de trayectoria que le generan buenas ganancias mensuales. Ella quiso demostrar su capacidad de pago pero la respuesta siempre fue negativa.
La historia me chocó con ganas cuando Trejos compartió que la señora es fan de aprovechar los descuentos de las tarjetas y tiene una estrategia para sacarle el jugo al plástico. Ella vive con entusiasmo aprovechando las oportunidades pero le están lanzando un mensaje desmotivador y extremadamente inhumano.
Es imposible no sentir que la empresa tiene un discurso que no cumple cuando sostiene en su web site que cuentan "con un equipo profesional y creativo, apasionadamente comprometido con la excelencia, que se rige por principios éticos y actúa con claro sentido de prudencia financiera".
La actitud no es profesional, creativa, ética o prudente porque una empresa con visión profesional trata a las personas según el caso, una empresa creativa le ofrece una solución a quien le toca la puerta porque la quiere complacer, una empresa con excelencia no se cierra a quien le busca -sobre todo en tiempos de crisis- para proponerle un negocio (nada regalado).
Ojalá no terminen diciendo que la Sugef les impide recibir clientes mayores de 70 años porque hasta yo -que no breteo en esa vara- tengo una que otra idea para que la empresa hubiera tratado bien a la viejita.