14 de julio de 2009

Por el portillo


Él, su hermano y un peón, con rango de pariente, llegaron temprano a la finca. Ahí se criaron, aprendieron a trabajar y es el lugar donde hoy sus padres disfrutan de la vejez. El terreno ha cambiado, las actividades han evolucionado, la tecnología ahora es diferente pero el amor por la propiedad sigue intacto.

Ocultos detrás de unos troncos han esperado toda la mañana. Como a las once escuchan un camión que apaga el motor justo en el portillo de ganado. Discretamente se asoman y ven a dos hombres que empiezan a bajar latas, madera y herramientas.

El camión arranca y se va. Los hombres abre el portillo y empiezan a llevar los materiales cerca del pozo, como a 50 metros de la calle. Cuando inician el segundo viaje los enfrentan -¿Ustedes qué hacen aquí?- dijo el hermano mayor -es que nosotros queremos un pedazo de tierra- dijo uno de los hombres agarrando con fuerza el machete -pues si quiere tierra busque una propiedad con un rótulo de 'se vende' y haga una oferta porque aquí no estamos vendiendo y tampoco regalando- señaló el hermano menor.

El sol se quedó varado, el viento se agotó y el corazón de la finca latía en el suelo. Los hombres se miraban fijamente a una distancia como de cinco metros. Los 'constructores' empezaron a mover sus machetes como gesto de amenaza, casi advirtiendo a los hijos del dueño que podrían manchar la mañana de rojo.

Los hermanos y el peón se volvieron a ver, hicieron la seña y sacaron las pistolas, aunque las sostenían con fuerza no apuntaron a los hombres -nosotros no queremos tener problemas- reaccionó uno de los macheteros -nosotros tampoco así que mejor lárguense de aquí- advirtió el peón.

Aquellos hombres caminaron sin dar la espalda hasta el portillo dejando atrás los materiales junto al pozo. en la calle tampoco dieron la espalda, ni recogieron los otros materiales. Simplemente se fueron. Al día siguiente el policía del pueblo vino con el dueño del aserradero a preguntar por las tablas ya que el día anterior el sí fue víctima de robo -avísele al dueño de la ferretería porque aquí también hay herramientas, seguramente él también bajó la guardia- dijo el hermano menor al oficial.

7 comentarios:

Amorexia. dijo...

Vivimos en un país de pordioseros ladrones, el pobrecito nos ha tomado...

Excelente post!

Caza-Recompensas dijo...

Y saber que algunos justifican esas acciones bajo el manto de "justicia social"...

Este tipo de posts me cuadran bastante.

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Bueno este relato parece como sacado de un libro de cuentos, aunque no está lejos de la realidad, a veces la gente justifica su falta de honestidad con la pobreza, y en verdad que eso no justifica nunca el robar.
Saludos

El mae del bajo dijo...

muy bueno el relato, retrata a la costa rica de los "pobrecitos", a la costa rica que esta tomada por vagos que les gusta todo por la via facil...

andrés dijo...

Puña Julio supongo que es ficcion y debo decirte que el relato esta muy bien construido, como ROy em parecio leer un cuento pero de esos que te dejan meditando, que desenmascaran una sociedad con hambre, de pocos valores ya sean vendidos o rendidos.

Muy bueno men. Muy bueno!!!

Esteban Porras Z dijo...

Julio, hasta dónde la ficción y hasta dónde la realidad... Nuestro país se ha deteriodado día con día y el obtener las cosas fáciles es la moda.

Esta historia me trae a la mante la historia de un anciano de Alajuela que un día llego a la propiedad herencia de su madre y se encontró con movimientos de tierra, para su sorpresa el "nuevo dueño" estaba ahí..

Secundo a Amorexia, excelente post!

Operador FX dijo...

Que buen post al chile, muy al estilo de Isabel o el Gabo ;-) una de esas historias muy autóctonas en donde el pueblo se debate entre valores contradictorios...