lunes 3 de agosto de 2009

Producción eficiente de errores

Ayer la Nación expuso la punta del iceberg de los nombramientos en el primer poder de la República.

Tres personas que laboraron en diferentes periodos constitucionales consultados por este blog coincidieron en que la situación es más grave: las fracciones legislativas dividen tácitamente a sus asesores en "los que trabajan" y "los de la casa".

En el primer grupo existen requisitos profesionales, horario, obligaciones y exigencia de resultados. En el otro cunden personas sin requisitos, que no cumplen horario y las pocas funciones que les asignan terminan siendo ejecutadas por el primer grupo ya que las hacen mal o no las pueden hacer del todo. Dentro de los ejemplos citados destacó personas que no saben usar una computadora han tenido nombramientos de asesores.

Respecto al porcentaje de plazas ocupadas por esta situación las percepciones fueron variadas pero todos coincidieron que un diputado "semidecente" al menos reserva dos plazas -de las seis que le corresponden- para asesores reales.

La carga parlamentaria por lo general se centra en 10 diputados que sí tienen que tener un equipo que le permita destacar para llevar funciones "de peso". Estos despachos tienen profesionales en comunicación, derecho, economía, etc. que permiten que el legislador tenga presencia mediática y una labor parlamentaria de impacto. Estos diputados por lo general ven el asiento legislativo como un paso en su carrera y lo quieren hacer bien.

Sin embargo, coincidieron los tres consultados, la mayoría de los legisladores (no se refieren únicamente a este periodo) tienen la curul por el climax de su vida y se limitan a votar los proyectos de acuerdo a la línea de fracción. Algunos no hacen uso de la palabra porque no tienen algo qué decir o porque no saben hablar en público (mencionaron un exdiputado que no estrenó el micrófono en los cuatro años).

Muchos legisladores no tienen la mínima noción del ordenamiento jurídico, de normas básicas de economía o problemáticas sociales "una vez un diputado argumentó que la violencia doméstica era normal y aceptó en el plenario que golpeaba a su esposa" recordó uno de los consultados. Se da por descontado que un legislador siempre contratará personas con menos capacidad que él, por lo tanto, no se puede esperar mucho del parlamentario rico en ignorancia... ni de su equipo.

Esta situación ha degenerado en diputados (reitero que no se refieren únicamente a este cuatrienio) que han utilizado de dormitorio el despacho, inclusive como sitio para encuentro amoroso. Otros que manejan sus negocios personales desde la oficina legislativa, entre otras cosas más feas que decidí no incluir en el post.

Para los tres el problema no es de formación académica ni de títulos, es un problema de cultura general, vocación a continuar aprendiendo y ética para nombrar a su equipo profesional. Según ellos muchas leyes se aprueban a sabiendas de que son inconstitucionales para satisfacer a la prensa "recuerdo cuando el diputado me dijo que dejáramos de pelear porque de todas formas la Sala IV se traería abajo la ley (...) mi jefe estaba harto de que lo estuvieran exhibiendo como el enemigo del pueblo en los medios" recordó un exasesor.

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