La foto de mi fotoCuando nací era el chiquito más lindo del hospital Calderón Guardia (fuente: mis papás). Fui hijo único hasta los 6 años cuando la cigueña trajo a mi hermana. Me crié en Finca 6 de Río Frío de Sarapiquí donde tengo buenos amigos, vivencias y recuerdos.
Accidentes: En dos episodios diferentes me golpeé la cabeza muy fuerte, quedé inconsciente y terminé en el hospital. En otra una pariente me soltó en Puntarenas en medio de las olas; mi mamá me rescató después de varios eternos segundos. Una vez me metí una canica / bolincha en la nariz y todavía recuerdo cuando me decían "no respire por la nariz porque se le va a los pulmones". La más sin gracia fue cuando coloqué un juguete en el suelo para saltarlo desde la cama, calculé mal y se me clavó en el talón (recuerdo a mis papás corriendo conmigo al Seguro).
Daños al prójimo: Cuando tenía 4 años me puse una máscara y un paño en la espalda. Según yo era un monstruo con capa, un leño era la espada. Recuerdo andar por el barrio diciendo "Urrrhhr soy el moscho". Mi primo -un año mayor- quiso desenmascararme y tuve que clavarle la espada por la boca. Gracias a Dios los doctores actuaron rápido y no fue grave. Mi familia me decomisó la espada aunque yo actué en defensa propia.
Tengo recuerdos, sobre todo en "video" del día que papá me enseñó a andar en bicicleta, del primer día de kinder, de cuando conocí a mi hermana, de un compañero de kinder que era muy chiquitillo y me lo jamonié y de una compañera que se obró en clase y la cambiaron de escuela porque nuestros constantes recuerdos hicieron imposible su recuperación emocional. Obviamente están bien grabados los recuerdos de peluquería y mis pretensiones intelectuales.
Pero sigo siendo carajillo por eso mi sobrino me quiere tanto; le entiendo los juegos y me apunto a ser el ladrón mientras él es policía. Por eso juego wii con la misma emoción con la que 20 años atrás jugué nintendo. Por eso todavía le agarró a mi papá los 1000 o 2000 pesos que me da "para que se tome un fresco" después de que nos vemos.
Sigo siendo niño... que lo diga mi esposa que sabe de mi horror al dentista, de la pasión con que agarro las herramientas para armar o desarmar algo (sin leer el manual) como si fuera lego (los resultados no siempre son satisfactorios), de la concentración con la que puedo ejecutar una tarea de ocio o la emoción que irradio cuando busco el peligro para hacer "mis producciones"
Elijo seguir siendo niño porque sirve de mucho, empezando porque por ahí se entra al Reino de los Cielos... porque cuando uno es carajillo puede mirar la vida con esperanza e ilusión, puede creer y crear mundos que no se ven pero se sienten como si se tuvieran, se puede inventar misiones y exploraciones para descubrir que no había nada pero pasarla bonito...
Accidentes: En dos episodios diferentes me golpeé la cabeza muy fuerte, quedé inconsciente y terminé en el hospital. En otra una pariente me soltó en Puntarenas en medio de las olas; mi mamá me rescató después de varios eternos segundos. Una vez me metí una canica / bolincha en la nariz y todavía recuerdo cuando me decían "no respire por la nariz porque se le va a los pulmones". La más sin gracia fue cuando coloqué un juguete en el suelo para saltarlo desde la cama, calculé mal y se me clavó en el talón (recuerdo a mis papás corriendo conmigo al Seguro).
Daños al prójimo: Cuando tenía 4 años me puse una máscara y un paño en la espalda. Según yo era un monstruo con capa, un leño era la espada. Recuerdo andar por el barrio diciendo "Urrrhhr soy el moscho". Mi primo -un año mayor- quiso desenmascararme y tuve que clavarle la espada por la boca. Gracias a Dios los doctores actuaron rápido y no fue grave. Mi familia me decomisó la espada aunque yo actué en defensa propia.
Tengo recuerdos, sobre todo en "video" del día que papá me enseñó a andar en bicicleta, del primer día de kinder, de cuando conocí a mi hermana, de un compañero de kinder que era muy chiquitillo y me lo jamonié y de una compañera que se obró en clase y la cambiaron de escuela porque nuestros constantes recuerdos hicieron imposible su recuperación emocional. Obviamente están bien grabados los recuerdos de peluquería y mis pretensiones intelectuales.
Pero sigo siendo carajillo por eso mi sobrino me quiere tanto; le entiendo los juegos y me apunto a ser el ladrón mientras él es policía. Por eso juego wii con la misma emoción con la que 20 años atrás jugué nintendo. Por eso todavía le agarró a mi papá los 1000 o 2000 pesos que me da "para que se tome un fresco" después de que nos vemos.
Sigo siendo niño... que lo diga mi esposa que sabe de mi horror al dentista, de la pasión con que agarro las herramientas para armar o desarmar algo (sin leer el manual) como si fuera lego (los resultados no siempre son satisfactorios), de la concentración con la que puedo ejecutar una tarea de ocio o la emoción que irradio cuando busco el peligro para hacer "mis producciones"
Elijo seguir siendo niño porque sirve de mucho, empezando porque por ahí se entra al Reino de los Cielos... porque cuando uno es carajillo puede mirar la vida con esperanza e ilusión, puede creer y crear mundos que no se ven pero se sienten como si se tuvieran, se puede inventar misiones y exploraciones para descubrir que no había nada pero pasarla bonito...
A todo el kinder 2.0 le deseo que este día sea maravilloso....