Hoy en la mañana fui a Office Depot San Pedro para buscar dos teclados ergonómicos y una silla ejecutiva. Cuando estaba en el estante un empleado de la empresa de seguridad GSI llegó a vigilarme. No sé si el señor tenía la intención de ser discreto o pretendía hacerme sentir incómodo para que me retirara.
Hice un par de movimientos para constatar el marcaje y concluí que no era paranoia: quien escribe era sospechoso. Como protesta silenciosa decidí no comprar ahí por la sostenida falta de respeto pero por urgencia decidí comprar al menos dos descansamuñecas como parche (la silla y los teclados serán comprados donde no traten a las personas que respetan lo ajeno como si fueran ladrones).
Con la intención de instruir modales decidí seguir al guarda. Me acerqué tanto que empezó a caminar y lo empecé a perseguir. Donde se detenía me detenía y donde avanzaba yo avanzaba. Como fue de sobrado malestar que el señor me mirara cuando quise hacer mi compra al menos fingí que veía algo cuando él se detenía. Después de un rato, con sensación de alivio, detuve mi lección sin la mínima expectativa de que el señor entendiera.
Le pregunté a la cajera si tengo aspecto delincuencial, ella me dijo que no y aproveché protestar: realizo compras personales y para la empresa en que trabajo desde hace varios años, siempre he guardado la compostura como cliente y esta situación ya la había denunciado a un gerente. Ella aceptó que no era la primera queja y ofreció traer a su jefe, no acepté porque posiblemente sea la misma persona que ya me demostró que no puede solucionar el problema.
Sí, yo sé, que busque la silla y los teclados en otra parte no afectan en lo mínimo a la empresa. Sí, yo sé que un guarda no se puede comportar así sin el aval de los jefes. Sí, yo sé que sería mejor callar y comprar en otro lado, que sería más bonito calladito. Pero escribo este post con la expectativa de que los representantes de Costa Rica o los dueños de la franquicia valoren realizar la vigilancia por medio de cámaras ya que actitudes como la narrada hacen que los clientes no vuelvan.
Hice un par de movimientos para constatar el marcaje y concluí que no era paranoia: quien escribe era sospechoso. Como protesta silenciosa decidí no comprar ahí por la sostenida falta de respeto pero por urgencia decidí comprar al menos dos descansamuñecas como parche (la silla y los teclados serán comprados donde no traten a las personas que respetan lo ajeno como si fueran ladrones).
Con la intención de instruir modales decidí seguir al guarda. Me acerqué tanto que empezó a caminar y lo empecé a perseguir. Donde se detenía me detenía y donde avanzaba yo avanzaba. Como fue de sobrado malestar que el señor me mirara cuando quise hacer mi compra al menos fingí que veía algo cuando él se detenía. Después de un rato, con sensación de alivio, detuve mi lección sin la mínima expectativa de que el señor entendiera.
Le pregunté a la cajera si tengo aspecto delincuencial, ella me dijo que no y aproveché protestar: realizo compras personales y para la empresa en que trabajo desde hace varios años, siempre he guardado la compostura como cliente y esta situación ya la había denunciado a un gerente. Ella aceptó que no era la primera queja y ofreció traer a su jefe, no acepté porque posiblemente sea la misma persona que ya me demostró que no puede solucionar el problema.
Sí, yo sé, que busque la silla y los teclados en otra parte no afectan en lo mínimo a la empresa. Sí, yo sé que un guarda no se puede comportar así sin el aval de los jefes. Sí, yo sé que sería mejor callar y comprar en otro lado, que sería más bonito calladito. Pero escribo este post con la expectativa de que los representantes de Costa Rica o los dueños de la franquicia valoren realizar la vigilancia por medio de cámaras ya que actitudes como la narrada hacen que los clientes no vuelvan.