jueves 1 de octubre de 2009

Edición de la historia de vida


Todo punto de vista es la vista desde un punto y todas las naciones tienen personajes y linajes de importante memoria cuyos herederos siguen ocupando posiciones relevantes, por lo general en la vida pública. No importa si es derecha o izquierda: todos "los de arriba" son la misma familia.

En la otra acera estamos los demás, los que no tenemos árbol genealógico porque no hubo patrimonios que proteger ni heredar, sin embargo la falta de gloria motiva la creatividad y así nacen las leyendas familiares.

De esta forma cunden en cualquier rincón los descendientes no reconocidos de alguna casa real europea, al linaje ilegítimo de algún expresidente, quienes esperan por generaciones una multimillonaria herencia o los que resienten que hace 200 años "les quitaron todo" (los acomodados que sufrieron expoliación por ser tachados de opositores o traidores siempre se levantaron de nuevo).

Es posible que todos conozcamos algún mozote que le fue bien en un negocio o pegó la lotería y mandó a traer a España el escudo de armas... o se fue de viaje a conocer sus "raíces". Si no hay escudo de armas o el apellido es "muy nuevo" eso no es problema, en el viejo continente hay diseñadores que construyen símbolos e historias a la medida del cliente.

Hace más de 15 años unos parientes de quien escribe "descubrieron" -según ellos- que somos descendientes de un supuesto noble inglés (o español, o criollo, lo que sea) y que estábamos esperando una herencia multimillonaria. Haciendo un recuento de las reacciones se puede hipotetizar por qué somos una familia de limpios: algunos se fueron a ver carros y propiedades pregonando a los cuatro vientos que pronto llegarían millones desde Europa, contrataron abogados, hicieron planes, asumieron deudas y hasta enjacharon a quienes dudaban de aquel cuento tan precioso.

Diez años atrás acompañé a unos familiares a la "reunión del grupo" y ese día noté que los supuestos herederos eran miles, que había grupos por todo el país, que esto era internacional y que para estar in había que pagar. Pedí pruebas y me las negaron, no me dejaron ver ningún documento por lo que no accedí a poner un cinco si no tenía mi propio folder. No hubo punto de encuentro y hasta ahí llegué. Algunos siguieron con la fantasía por años, viajaron a Europa, se agarraron con los abogados que no produjeron el resultado deseado, etcétera.

Creo que todavía hay grupos de herederos que se reúnen a fantasear con aquel noble hipotético, cuya fecha de nacimiento, documentos, propiedades, ocupaciones, etc. se desconocen. Pero de que existe... existe y hasta coexiste (en las mentes que lo crean y re-crean) porque provee y hereda ese sentimiento de pertenencia y relevancia que la realidad les ha negado.

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