Lo que la desidia se llevó (24/oct/20009)
"El bus y los escombros son como un símbolo de lo que aquí pasó, tienen que desaparecerlos" dijo el señor que me regaló campo para hacer una foto. Aunque muchos llegamos cámara en mano había un fuerte silencio únicamente partido por el sonido de la gran cantidad de maquinaria en el lugar. Se hablaba bajito por respeto al dolor.
En Orotina sí se dejaron sentir las expresiones de solidaridad con los deudos, preocupación por la incomunicación de Turrubares y señalamientos incendiarios contra presuntos responsables.
Aunque San José lo culpó Orotina lo eximió. El chofer del bus está exonerado del juicio social, en el pueblo la versión es diferente "para el ·&"!=&%$ de $$$$$ es muy fácil decir que había que cruzar a pie (...) ese puente era resbaloso, las tablas estaban flojas o quebradas y además se movía. Los carros no esperaban a que usted cruzara, había que esquinearse a medio camino para que no lo majaran y luego esperar a que el puente se dejara de mover" decía un joven de verbo fluido al mismo tiempo que hacía preguntas al viento sobre el gasto público, avionetas y helicópteros.
La desgracia se explica como parte de una cadena de eventos, como una pieza dentro del sistema del olvido "mataron a Orotina cuando nos quitaron el tren, luego nos querían entucar el basurero, ignoraron lo obvio con el puente y de remate nos quieren cobrar como como si fuéramos de Escazú ensartándonos un peaje en medio de las comunidades" soltó un señor cuyas malas palabras me reservo porque no se trata de eso.
En un negocio encontré a dos jóvenes que tomaron el arma de la democracia para protestar: el verbo. A diferencia de la proliferación de vagos que protestan para no trabajar o motivados por un negado aunque evidente proyecto político, estos muchachos hablaban con sinceridad.
A todo el que hacía sus compras le daban un elocuente discurso sobre la realidad nacional, lo ocurrido en el puente y la situación del peaje. Según ellos si el pueblo se solidariza y no paga el peaje lo van a quitar porque "de todas formas iba en otro lado, no aquí".
En Orotina sí se dejaron sentir las expresiones de solidaridad con los deudos, preocupación por la incomunicación de Turrubares y señalamientos incendiarios contra presuntos responsables.
Aunque San José lo culpó Orotina lo eximió. El chofer del bus está exonerado del juicio social, en el pueblo la versión es diferente "para el ·&"!=&%$ de $$$$$ es muy fácil decir que había que cruzar a pie (...) ese puente era resbaloso, las tablas estaban flojas o quebradas y además se movía. Los carros no esperaban a que usted cruzara, había que esquinearse a medio camino para que no lo majaran y luego esperar a que el puente se dejara de mover" decía un joven de verbo fluido al mismo tiempo que hacía preguntas al viento sobre el gasto público, avionetas y helicópteros.
La desgracia se explica como parte de una cadena de eventos, como una pieza dentro del sistema del olvido "mataron a Orotina cuando nos quitaron el tren, luego nos querían entucar el basurero, ignoraron lo obvio con el puente y de remate nos quieren cobrar como como si fuéramos de Escazú ensartándonos un peaje en medio de las comunidades" soltó un señor cuyas malas palabras me reservo porque no se trata de eso.
En un negocio encontré a dos jóvenes que tomaron el arma de la democracia para protestar: el verbo. A diferencia de la proliferación de vagos que protestan para no trabajar o motivados por un negado aunque evidente proyecto político, estos muchachos hablaban con sinceridad.
A todo el que hacía sus compras le daban un elocuente discurso sobre la realidad nacional, lo ocurrido en el puente y la situación del peaje. Según ellos si el pueblo se solidariza y no paga el peaje lo van a quitar porque "de todas formas iba en otro lado, no aquí".
Siguiendo su mapa hice esta película:
Para nadie es un secreto que el único que podría asumir consecuencias legales es quien no tiene pararrayos político ni capacidad económica: el chofer de bus. Los verdaderos responsables ni siquiera perderán su trabajo... pero las leyes morales que rigen la vida algún día les alcanzará de forma contundente porque quien siembra vientos recoge tempestades.





