Siempre he sentido que la familia de mi mama es más grande que la de mi tata, pero estoy seguro que eso se debe a que mi mama siempre ha sido más visitadora, por lo que la percepción de la familia paterna es más pequeña.
Las vacaciones de mi tata coincidían con las de escuela y colegio por lo que, dentro de las actividades, se incluía la agenda de visitas del enorme árbol genealógico de mi segundo apellido... por Liberia, Puntarenas, Orotina, San José, etc.
En una de esas tocó visitar a una amable señora que era tía abuela o bisabuela -no quiero preguntar- de mi mama. Yo tenía 11 años y mi hermana 5. Era la primera y última vez que estábamos en su casa y no recuerdo por qué salió el tema del papá de tía. Ella dijo que había muerto hace muchos años y agregó "Quieren verlo?... tengo una foto".
La viejita se fue con mucho entusiasmo a alcanzar el retrato que colgaba de la pared y recuerdo que se la dio a mi mamá y exclamó "¡Verdad que papá era bien guapo!" y mi mama le hizo comentarios de los ojos de la familia, del porte de la familia y de todos los elementos inmateriales que dicen que caracterizan a la familia. La conversación fluyó...
Ficha 2: mi tata. Le dan la foto y su pregunta/comentario (ahora que lo pienso) fue redundante/obvio: "este era su papáX" (la equis significa signo de admiración o pregunta, encaramele el que quiera) y nos pasó la foto a mi hermana y a mi.
Ambos nos quedamos callados, solo vimos la foto como 5 segundos... pero a mi se me quedó grabada: el papá de la tía estaba en el ataúd con algodones, un ojo abierto y un trapo para sostener la quijada (así lo recuerdo). Tía Carmen nos preguntó si lo veíamos guapo o si se nos parecía a no sé quién y un incómodo silencio de 2.5 segundos estremeció la sala... pero mi mama salvó la conversación!!!
No sé ni le voy a preguntar a mi hermana si se acuerda pero yo todavía, 20 años después, me siento bien arrugado con la imagen del muerto!!!
Hoy que lo comparto creo que mis tatas no supieron cómo reaccionar y por eso a mi hermana y a mi nos llevaron en banda con la foto del susto. También pienso en aquella solitaria señora que sintió tanta alegría por la visita de aquellos casi desconocidos, al punto que nos enseñó su vida y tesoros, incluída la única foto con la que la vida le permitió recordar y compartir a su querido progenitor.
El sábado pasado leyendo a Conejitos recordé lo narrado en este post.
Las vacaciones de mi tata coincidían con las de escuela y colegio por lo que, dentro de las actividades, se incluía la agenda de visitas del enorme árbol genealógico de mi segundo apellido... por Liberia, Puntarenas, Orotina, San José, etc.
En una de esas tocó visitar a una amable señora que era tía abuela o bisabuela -no quiero preguntar- de mi mama. Yo tenía 11 años y mi hermana 5. Era la primera y última vez que estábamos en su casa y no recuerdo por qué salió el tema del papá de tía. Ella dijo que había muerto hace muchos años y agregó "Quieren verlo?... tengo una foto".
La viejita se fue con mucho entusiasmo a alcanzar el retrato que colgaba de la pared y recuerdo que se la dio a mi mamá y exclamó "¡Verdad que papá era bien guapo!" y mi mama le hizo comentarios de los ojos de la familia, del porte de la familia y de todos los elementos inmateriales que dicen que caracterizan a la familia. La conversación fluyó...
Ficha 2: mi tata. Le dan la foto y su pregunta/comentario (ahora que lo pienso) fue redundante/obvio: "este era su papáX" (la equis significa signo de admiración o pregunta, encaramele el que quiera) y nos pasó la foto a mi hermana y a mi.
Ambos nos quedamos callados, solo vimos la foto como 5 segundos... pero a mi se me quedó grabada: el papá de la tía estaba en el ataúd con algodones, un ojo abierto y un trapo para sostener la quijada (así lo recuerdo). Tía Carmen nos preguntó si lo veíamos guapo o si se nos parecía a no sé quién y un incómodo silencio de 2.5 segundos estremeció la sala... pero mi mama salvó la conversación!!!
No sé ni le voy a preguntar a mi hermana si se acuerda pero yo todavía, 20 años después, me siento bien arrugado con la imagen del muerto!!!
Hoy que lo comparto creo que mis tatas no supieron cómo reaccionar y por eso a mi hermana y a mi nos llevaron en banda con la foto del susto. También pienso en aquella solitaria señora que sintió tanta alegría por la visita de aquellos casi desconocidos, al punto que nos enseñó su vida y tesoros, incluída la única foto con la que la vida le permitió recordar y compartir a su querido progenitor.
El sábado pasado leyendo a Conejitos recordé lo narrado en este post.