lunes 16 de noviembre de 2009

Gooooooooooool!!

El marcador estaba cero a cero, generando la clasificación automática del visitante, si los locales metían un gol tenían el pase al lugar donde se cumplen los sueños. En la gradería se desbordaba la frustración, el odio, la depresión y las agresividades. Todo dependía de un cronómetro que cada vez -sentían- avanzaba más rápido.

Entró de cambio cuando faltaban solo 10 minutos, el técnico le dio instrucciones y se colocó en el hueco de la defensa. En la primera jugada recibió el balón encima de esa línea imaginaria que define la posición prohibida y volteó con la mirada puesta al marco, el portero salió a enfrentarlo decidido a generar un penal si era necesario porque si llegaba a tirar todos los esfuerzos terminarían en pérdida. La noche se detuvo. La gradería calló. Los otros 20 jugadores se volvieron espectadores.

Dribló al arquero pasándole el balón entre las piernas quien, a su vez, utilizó como último recurso una malintencionada patada que esquivó mediante un bien logrado zigzag. La bola siguió su curso y la alcanzó justo en el punto de penal. Ahí estaba, solo frente al marco mientras la diversidad de emociones de la gradería por fin encontraba la unanimidad eufórica del grito de gol que, junto a los brincos, hicieron cimbrar el suelo...

Cerca de la boca del área el árbitro señaló el saque de banda mientras el portero se incorporaba asombrado. El entrenador tenía los ojos incrustados en el zacate y sus compañeros de equipo se veían unos a otros. Focos de violencia empezaron a sentirse en algunos sectores de la gradería mientras otros aficionados apuraban su salida.

No tuvo chance de pedirle al entrenador que hiciera el cambio porque el árbitro señaló el final del encuentro. Los periodistas corrieron al hombre que marcó la noche e iniciaron su bombardeo de preguntas: "¿Mucha presión del público?", "¿Aunque falló pasó muy cerca del marco?", "Usted fue quien más cerca nos tuvo de la clasificación ¿Qué le dice a la afición?".

No le respondió a ninguno pero miró al lente de una cámara de televisión y rodeado de micrófonos dijo:-es un hecho que no fallé, fue intencional, no hice el gol porque decidí no hacerlo, porque si ganábamos estaríamos clasificados...-

Todos hicieron al mismo tiempo sus preguntas editorializadas, fue imposible distinguir qué decían pero el volumen y gestos parecían propios de la afición... pero él siguió su monólogo -Si hubiéramos clasificado se habría olvidado la corrupción con la que se hacen los multimillonarios contratos de los entrenadores, el biombo para ser llamado, que nadie se explica por qué los empresarios pelean por ser federativos cuando es un puesto no remunerado, que ustedes con sus micrófonos declaran profesionales a gente que no estudió, ídolos a jóvenes que hacen deporte y dioses a gente que no hace milagros...- quedó cortado por los dardos que le lanzaron envueltos en signos de interrogación.

Guardó silencio y empezó a caminar hacia el camerino, volteó y a fuerza de pulmón se hizo oír -Si no vamos podemos empezar a corregir este desastre, si vamos el desastre será perpetuo.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails

Sígueme