San José, 2 de junio del 2009
Señora
Janinna del Vecchio
Ministra de Seguridad
SD
Estimada señora:
Me permito unirme al coro de voces que protestan por la falta de acciones contundentes por parte de sus subordinados el domingo anterior cuando una aeronave aterrizó en el aeropuerto Juan Santamaría con un mandatario derrocado, secuestrado y añejo.
El despegue impune de ese avión es una invitación a los golpistas, sediciosos y terroristas internacionales a buscar nuestro país para hacer de las suyas.
Como ciudadano le presento el siguiente protocolo con acciones oportunas para evitar que se repita esta situación:
Cuando el avión aterrice invite a los secuestradores a un chequeo médico en el San Juan de Dios. La bacteria que tiene hincado ese centro médico someterá a los delincuentes. Obviamente esto es una operación de inteligencia de alto nivel bacteriológico digna de la mismísma CIA.
Si no se contagian (lo que sería sospechoso) deben llevarlos a León XIII o a Los Cuadros para que caigan por fuego civil. De fijo los asaltan. Así evitamos un incidente internacional y posteriores declaraciones de guerra.
Llevarles comida preparada en cualquier chinamo de turno. En cuestión de horas el intestino hará el inside job.
Si los militares aterrizan con el tanque seco fuleenlo con etanol ya que ni siquiera el motor de un carro lo aguanta menos un avión. Los haríamos rendirse sin disparar una sola bala. Sería nuestra propia Operación Jaque.
Si los chavalos quieren jalar rápido los policías del aeropuerto deben salir a gas pegado y atravesarles el carro de los bomberos, disparar al fuselaje (manda guevo que fallen) y en caso de que se agoten las balas abrir toda la llave para doblegarlos con las peligrosas aguas del acueducto de Alajuela.
Invitar al público de la malla a dar una vuelta gratis en el avión enemigo. De fijo se llenan todos los asientos con doble fila en el pasillo. El sobrepeso impedirá a la aeronave encumbrarse.
Finalmente, en caso de fracasar todo el protocolo llamar urgentemente a Pedro Pablo para que haga persecución en el helicóptero amarillo con azul.
Espero que estas propuestas sean objeto de reflexión ya que no se trata de armas o granadas, es un asunto de táctica y creatividad propias de una nación cuya defensa está en manos civiles.
Sin más por el momento me despido, quedando a disposición para ampliar cualquier punto que se estime pertinente.
Cordialmente:
Julio Córdoba