Todos sabemos que hubo un devastador terremoto en Haití. Tenemos que actuar levantando nuestra plegaria, enviando nuestra donación (aquí, y aquí) y teniendo presente a Haití.
Solo leer las noticias en Internet para los pelos, la situación en Puerto Príncipe debe ser indescriptible.***
El martes se abrió un sello del apocalipsis y si no es así estuvo muy cerca. En el terremoto de Haití cayeron casas, edificios, puentes, rutas de acceso, las de salida, la electricidad, el agua, las instituciones, el Parlamento, el Palacio Presidencial, el Palacio de Justicia, y el Estado de Derecho. Solo quedó pueblo, territorio y más necesidad que antes. Es peor que el tsunami que hubo en Asia.Los haitianos saben lo que es sufrir. Hace dos años cuatro huracanes azotaron la isla en un mes, los cuerpos flotaban. Pocas semanas después una escuela se derrumbó, 100 niños murieron, la delincuencia y los conflictos políticos siempre produjeron muertos en las calles... aunque son el primer pueblo en revelarse contra la esclavitud todavía hoy la mitad de las personas no saben leer ni escribir, el desempleo ronda el 80%, cada mujer tiene en promedio cuatro hijos, la democracia ni siquiera está en pañales, la delincuencia es brutal y etcétera. Tal vez las peores imágenes que tenemos de la pobreza, tristeza y corrupción en Africa aplican para Haití, el país más miserable del hemisferio.
Este terremoto se llevó lo poquito que quedaba. La situación se agrava con el correr de los minutos por la descoordinación. El Ejecutivo tiene gran cantidad de carpas pero no las ha distribuido porque está analizando si es mejor repartirlas o desplazar a los damnificados, cuando decida no tendrá personal para llevar a cabo la misión. Dentro de los establecimientos saqueados ya se contabiliza (¿alguien lleva la cuenta?) un almacén de la Organización Mundial de Alimentos y los heridos están muriendo en los hospitales porque no hay medicinas, luz ni agua potable. Como dijo el director del hospital Guy Laroche "los que no mueren por las heridas mueren de hambre".... mientras la ONU argumenta que no tiene camiones, combustibles ni calles para llevar la comida y medicinas. Sobra decir que hay historias de amputaciones y operaciones sin anestesia. Algunos afortunados que lograron cruzar la línea fronteriza para ser atendidos en hospitales de República Dominicana están tratando de quedarse en ese país, lo que obviamente está generando malestar.
Quien está haciendo algo casi que lo hace por iniciativa propia. Médicos sin Fronteras de Francia está distribuyendo medicinas y suministros a como puede y unos médicos cubanos asumieron el hospital de la Paz ya que no había responsable alguno. Los sobrevivientes que pueden salen de la ciudad ya que la epidemia es inminente: los cuerpos se descomponen bajo el ardiente sol.
La frustración y desesperación se está mezclando con con el clima de inseguridad y violencia. Mientras unos buscan comida otros buscan dinero. Se han reportado calles bloqueadas con cuerpos amontonados como medida de protesta. Los prisioneros de la cárcel de Puerto Príncipe escaparon. Dos voluntarios que repartían alimentos fueron baleados, el aeropuerto (que es un caos total) donde se almacenan las donaciones está fuertemente resguardado y hay camiones con donaciones que han sido asaltados. Ante esta situación los equipos de rescate y los médicos tienen que protegerse trabajando solo en lugares seguros. Los pocos policías que quedan solo actúan contra ladrones de electrodomésticos, no contra quienes llevan comida.
La situación política es grave y puede ser peor. El presidente de Haití dice que se necesitan $500 millones para empezar a levantar el país, obviamente la forma más ágil de colaborar es enviando dinero, sin embargo una de las grandes preocupaciones diplomáticas es que la cantidad de ayuda enviada sea la misma que llegue a los afectados. Haití ocupa el lugar 176 de 180 países en el corruptómetro mundial. Hace poco estalló un escandelete por $197 millones para manejo de desastres cuya administración merece una auditoría. Grupos humanitarios denunciaron en una oportunidad como toneladas de alimentos donados para enfrentar la hambruna se vencieron en el puerto ya que los burócratas exigían sobornos para desembarcar.
Este será el año en que más dinero será enviado a Haití y, para nadie es un secreto, que el buen espíritu y solidaridad merman cuando se apagan las cámaras y se acaban los titulares. Aquí es donde cada uno, después de donar, debe tener presente a Haití y presionar desde las redes sociales porque la buena administración y controles sobre los recursos continúen más allá de la presencia mediática, de lo contrario ese pueblo va a desaparecer entre la diáspora y la hambruna.
(Fuentes: aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí )