Un señor decía que los universitarios son ciudadanos universales, personas que disponen su vida al conocimiento, transforman su mente, amplían su visión de mundo, aprenden a pensar de nuevas formas y hacen un aporte a la sociedad con su saber y ejercicio profesional.Existe una expectativa en la persona que pasa por la academia. Lo mínimo es que su explicación de los eventos de la cotidianidad posean puntos que engalanen, distingan y honren las horas en las que ha interactuado con maestros, libros y otros estudiantes. Como ciudadano universal debe aportar luz en temas donde las tinieblas del discurso repetitivo, poco reflexivo y cajonero pretenden sostener el pensamiento añejo y sus soluciones aparentes.
Recuerdo a una persona titulada, aquí y en el extranjero, que aniquiló una discusión sobre el rol de la Iglesia en la sociedad con la siguiente frase "le duela a quien le duela la Iglesia Católica tiene 20 siglos de historia". Qué decepción. Quienes sabemos menos esperábamos que el señor ampliara nuestro horizonte con las relaciones geopolíticas de la Iglesia a través de la historia, el proceso de formación del Nuevo Testamento, los Derechos Civiles en la Santa Inquisición, formación y desintegración de los Estados Pontificios, etc. pero para "el educado" simplemente no teníamos por qué hablar de ese tema. Punto. Nosotros cuestionábamos mucho... y para él (todavía) es malo pensar así.
Y un paso más allá lo da quien no permite ni un conato de debate porque lo obstruye en insultos. Las opiniones ajenas lo invitan a lanzar etiquetas y juicios sobre el prójimo; como si la falta de ideas se pudiera suplir con la abundancia de vísceras. Así quien cuestiona a Juan Santamaría es filibustero. El que está a favor de la minería es un enemigo del ambiente. Quien está en desacuerdo con la reducción de programas sociales es un comunista ateo.
Mientras los que enseñan sigan repitiendo lo que a ellos les repitieron cuando estaban en el pupitre seguiremos presenciando como los que salen de la clase solo pueden repetir en la calle lo que memorizaron en el aula. De esta forma lo único que cunde es el déficit de ideas en nuestro detrimento, el del país y nuestra especie.