viernes, 26 de marzo de 2010

La carretera

El martes 23 en horas de la noche, cuando redactaba "Despedazarlo todo",  quería incluir una idea sobre los objetivos de mayor nivel en la vida.... pero no pude. No hubo forma de incluirla en el texto de forma semicoherente. Programé el post para la mañana siguiente y dejé el tema, sin embargo en horas de la madrugada los contenidos oníricos construyeron metáforas:


Conduzco en una carretera muy recta, plana, bien asfaltada y demarcada. Al final del camino veo la carretera fusionarse con el horizonte. A los lados unos cortes de montaña nuevos, sin vegetación y con ángulo amistoso, no intimidante.

Voy en mi carril, un sujeto intenta adelantarme sin embargo se detiene justo en mi ventana y avanza a la misma velocidad que yo. Detrás de él se hace una fila interminable de todos lo que lo siguen (no tengo claro si quieren adelantar).

Mientras veo y siento la brisa de la carretera escucho al sujeto iniciar un recital de insultos contra mi, sin mezquindad dice lo que quiere y como quiere, mientras yo sigo mirando la línea recta que me lleva al horizonte.  El sujeto sigue insultando, lo ignoro, sigue insultado, lo ignoro. Bajo totalmente la ventana y le digo -voy hacia el frente, concentrado en un objetivo superior, no voy a hablar con usted- y cerré la ventana. Mi meta es llegar, la de él es no llegar y no quiere que otro llegue.

Prosigo mi camino, la línea perfecta hacia que toca el horizonte. 

Detengo el vehículo para hacer un ajuste y el sujeto llega de forma repentina, me da un abrazo, tiene los ojos llenos de lágrimas y dice "gracias por no responder mal por bien, me enseñó mucho".  Pienso que él está equivocado porque lo que le dije es que no me voy a distraer con sus pleitos porque voy para un lugar superior, pero guardé silencio, no le dije más.

Luego desperté.

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