viernes, 19 de marzo de 2010

Manchas del alma

Los empleados de un restaurante de comida rápida me contaron que no los dejan ir al baño de clientes del centro comercial donde trabajan, deben cruzar el edificio y usar uno que,  considerando los gestos, no es nada amistoso.

Ese mismo día, en otro centro comercial, un empleado de seguridad que había salido de turno preguntó en una tienda el valor de un producto... lo hizo desde la puerta. La encargada lo invitó a pasar pero él respondió que no podía ya que le tienen prohibido entrar en los comercios.

Cada quien tiene sus historias cotidianas con valor subjetivo. Este par fueron las que me hicieron reflexionar esta semana. Los meros meros tendrán sus razones pero en el fondo estoy casi seguro que son de esas que ensucian el alma. Porque tratar al prójimo como no nos gusta que nos traten siempre producirá resultados adversos. Trillado y gastado está aquel refrán que dice "el mundo da vueltas" pero, aunque se quiera negar, sigue girando y en el movimiento continuo todo está en cambio constante.

Más allá de palabras y poses al final del camino los resultados van a ser la suma de intenciones y acciones.

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