miércoles, 5 de mayo de 2010

La violencia policial

El señor Jorge Rojas, director del OIJ, es la figura pública del Poder Judicial que ha ganado mayor confianza en la ciudadanía.  Él proyecta dedicación a su trabajo, distancia de los tentáculos políticos y no busca lucirse como justiciero populista ante las cámaras. 

Lamentablemente la imagen del OIJ viene en deterioro por el uso excesivo de la fuerza y la sospechosa presencia de los medios de comunicación masiva en los allanamientos que se suponen agendados de forma confidencial. Quedan para la memoria como ejemplo de uso cuestionable de la fuerza las tomas del allanamiento donde los policías se toparon con una persona en la puerta y lo tiraron al suelo a punta de patadas, el arresto de un prófugo que le abrieron la puerta del carro y lo tiraron  al pavimento de forma violenta y la vivienda que a la que, después de derribarle la puerta, le dieran con el maso para tirarle las ventanas.

Tampoco se puede dejar de lado el muchacho de Granadilla que le quebraron los dientes en medio de una confusión con un robacarros, a otro que lo golpearon en el cruce de Río Frío y a los jóvenes que les dispararon  al carro en Atenas porque los confundieron con robacarros.

Que quede claro, no se trata de que el OIJ cambie las armas y chalecos por flautas y maracas, el punto es que el agente Judicial (como el de Tránsito y de la Fuerza Pública) debe ser un amigo, un aliado, una figura de confianza para los ciudadanos, jamás un símbolo de violencia para circo mediático.

Ojalá don Jorge actúe antes de que el pueblo empiece a llorar muertos...

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