miércoles 28 de julio de 2010

Bomba nuclear en Alajuela

Me sentí muy orgulloso y alegre por mis parientes. Consiguieron en Alajuela una casa que -dentro de mi modesto conocimiento- era un sueño colonial. Todo un  viaje en el tiempo: muebles antiguos, acabados finos, un barrio homogéneo. La vista era inigualable porque estaba adornada con el volcán Poás. 

Nos ofrecieron vivir ahí. Fue impactante. La casa tenía una división interna que acondicionaron como apartamento y nos la estaban ofreciendo a un precio muy cómodo. Inmediatamente pensé (aunque no lo dije) que ese chante podía ser un mirador, con café y restaurante.

Era un día de emociones que apenas empezaba. Sentimos un temblor suave pero prolongado mientras por la gran ventana empezaron a salir brincos de lava, semejante al espectáculo del volcán Arenal. Como #tuiteroqueserespeta agarré el teléfono para hacer la tuitpic pero se complicaba, primero no pude abrir gravity, luego no podía conectarlo a internet por lo que decidí tomar las fotos y luego subirlas por correo electrónico. Todos sabemos que entre más impresionante será una foto más cuesta tomarla y si la foto es irrepetible la pila del teléfono fallará en ese momento. Ciberadrenalina.

No paraba de temblar, era un enjambre de temblorcillos y la danza de fuego era constante en el cráter, sin embargo, no sé si el viento o qué pero gotitas de lava o roca ardiente empezaron a caer en Alajuela. Esas fotos fueron muy buenas, hasta que los tizones voladores entraron por la ventana y, aunque no quemaron, me ardió la espalda. Ahí sí nos empezamos a asustar.

Lo peor estaba por venir, mis parientes se refugiaron en el otro lado de la casa, mi esposa y yo nos quedamos haciendo fotos, cuando vimos salir un cohete del volcán Poás y cayó en nuestra casa ¡sí! en la misma sala colonial que estábamos a punto de rentar pero que ya sentíamos 'nuestra'. 

El misil medía como tres metros de largo y no puedo calcular la circunferencia del ancho, Mary y yo empezamos a correr acera abajo, un colegial se nos unió, él estaba sobre la jugada (no sé por qué no me acordé de mis parientes), en ese momento el deseo de alejarse es tanto que el aire se vuelve pesado y terminas corriendo en cámara lenta. Aunque sentí que atravesamos como 10 kilómetros estábamos solo a 200 metros, nos lanzamos en una alcantarilla, el chamaquillo gritaba que moriríamos, me costó calmarlo, no recuerdo si el tratamiento incluyó un estatequieto. Mary y yo nos abrazamos. Adentro dudaba si era el final.

No recuerdo el sonido de la explosión aunque sí sentí la onda, esa que se ve en las películas que vuelca todo a su paso, no sé si era de día o de noche pero todo se volvió blanco y negro. No sé cuántas horas estuvimos ahí.

Al salir encontramos una Alajuela arruinada, cargada de fuego, tristeza y escombros. Mi esposa tenía algunas quemaduras pero no se había dado cuenta, decidí no decirle. Yo no sentía nada y preferí ignorar las consecuencias en mi aspecto.

Pasamos frente a lo que fue una vivienda u oficina, había una reunión de autoridades, estaban vestidos de civil, sentados, señalaban no se qué en una pizarra. Tenían un radio policial, me presenté y pedí ayuda para saber dónde estaban los vivos, los muertos y qué hacía. Uno jovencillo, de los que no les ha terminado ni de crecer la barba se autonombró jefe, hablando fuerte, casi gritado, dejó claro que estaba al mando y que el radio no era para avisar quién murió y quién no. No despedimos sin discutir con el imbécil. 

En la calle encontramos a un grupo de personas armadas, pensaban que nosotros éramos saqueadores, tuvimos que hablar sin perder la compostura pidiéndoles que no hicieran más grande la desgracia. Nos unimos a ellos, estaban buscando la señora y la chiquita de uno de sus miembros. 

Llegamos a lo que fue la casa del señor, apenas entró en lo que quedó del marco de la puerta dio el paso hacia atrás. Su rostro se terminó de desfigurar por la tristeza y el llanto.  Preferí no entrar, Mary me dijo que la escena era dantesca. En ese momento supe que era posible que no encontrara ni siquiera la cuadra donde estaba la casa de mis parientes porque ahí explotó la bomba. 

Empezamos a caminar porque había que ir a alguna parte... pero desperté y no supe en qué terminó la tragedia.

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