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| Muertos en vida |
Muere un joven en Limón por una bala perdida, iba para su casa después de clases, era un gran atleta y no participaba en las actividades que conforman el estereotipo de la delincuencia en la zona. Asaltan y asesinan a un panadero, en un barrio estigmatizado como marginal. Disparan a un chancero frente a su casa, ya le habían quitado el bolso, pierde la vida frente a su pequeña hija. Encuentran a un hombre descuartizado en Sarapiquí. No pongo los links, por ahí cunden y se pueden encontrar, a diferencia de las reacciones sociales, que son escasas porque de estos muertos ya no se habla... no inspiraron leyes, manifestaciones ni otras repercusiones.
¿Por qué hay sensibles fallecimientos que tienen gran proyección mediática e impactan la agenda de conversación en los hogares y otros no? Si la víctima de la violencia tiene medios económicos, vive en un barrio clase media alta, es profesional, etc. el luto es mayor, es decir, cuando el suceso ocurre en entornos y circunstancias diferentes a la de los grupos marginados se produce la movilización social.
La protesta tiene en el fondo el grito desesperado de quienes exigen que el delito se contenga en ciertos lugares, alejado de su entorno porque se identifican con las víctimas, sienten que se parecen a ellos y que, eventualmente, podrían ser ellos, de ahí la alarma.
Mientras tanto, en el otro lado del suceso, en el barrio marginado, en la comunidad peligrosa, en la lejanía, en el interior de la provincia, el impacto del dolor tiene que contenerse dentro del corazón ya que los muertos ya estaban muertos para las oportunidades, para la clase política, la educación, superación... y para reclamar seguridad y justicia. De ellos solo queda el estruendo del silencio.
-¿Qué feo, nosotros no somos así?- Cierto, no es real, es ciencia ficción...
-¿Qué feo, nosotros no somos así?- Cierto, no es real, es ciencia ficción...
