El grupo que intentó bloquear las posibilidades de aprobación de la unión civil homosexual mediante un referéndum salió rastrillado y aniquilado por sentencia de la Sala Constitucional costarricense (posiblemente dirijan la batería al cabildeo legislativo).
La oposición a reconocer estos derechos está fundamentada en homofobia, argumentada como "protección a la familia", catapultada por la ignorancia, testaferreada por organizaciones de origen espontáneo y patrocinada por el silencio cómplice de políticos, sindicalistas y religiosos encerrados en el closet del oscurantismo y la doble vida. Víctimas del miedo. Ignorando que la táctica de esconderse solo garantiza persecución y exterminio.
Conversando con un grupo de personas católicas y protestantes practicantes, de los que encuentran en la Biblia medicina, orientación y paz para la humanidad (en vez de juicio y persecución contra "ciertos" pecadores) reflexionamos sobre el tema.
Considerando una lista de señales bíblicas llamada eventos antes del fin (Mateo 24, Lucas 21, Daniel 12, II de Tesalonisenses 2, etc.) destaca una interpretación que según estudiosos alude al matrimonio gay (Lucas 17, 28-30). Entonces... ¿Qué debe hacer un cristiano católico o protestante practicante ante estas realidades aceptadas por fe?
Concluimos que quienes elijen oponerse, y sobre todo perseguir, herir o destruir a los pecadores, estaban confundidos, enfermos o en tinieblas. Lo primero porque Jesús vino a salvar pecadores, no a condenarlos. Lo segundo porque quien encuentra motivos para actuar en odio después de leer un mensaje de amor tiene que estar friki. Lo tercero porque del amor no puede brotar el terror contra el prójimo; es decir fariseos, a los que Jesús llamó sepulcros blanqueados.
Según las interpretaciones más aceptadas los eventos bíblicos son inevitables. Al punto que quien pretenda obstruir un evento fundamental es considerado enemigo, como cuando Jesús llamó a Pedro "satanás" por conspirar para sabotear la crucifixión.
La única opción para el creyente es cumplir las funciones encomendadas en la Biblia de compartir el mensaje de Salvación a las personas, todas pecadoras, sin discriminación alguna, respetando su forma de vida y hasta la libertad de no querer escuchar el mensaje.
Como cierre, y esto fue lo más creativo, la lectura general del Nuevo Testamento deja entrever que la generación que presenció dichos eventos pensó que también sería testigo de la Segunda Venida de Cristo, cosa que no ocurrió. La expectativa pasó a todas las generaciones siguientes y se quedaron con las ganas. En ese contexto y considerando que nosotros nos sentimos también muy especiales para ser testigos de honor del Apocalipsis solo se puede celebrar que el día más esperado del cristianismo está más cerca, jamás rejuntar una inquisición mezclada con cruzada para aniquilar grupos estigmatizados por ciertas interpretaciones bíblicas.
