Quiero contar algo. Opinar. Cubrir otro ángulo. Proponer el futuro. Anclar. Debatir. Decir lo irrelevante. Buscar otra forma de explicar la cotidianidad. Pelear contra la muerte. Ser académico. Hablar de ayer. Hacer mis editoriales. Vivir la espontaneidad. Autonombrarme corresponsal. Volar impulsado por la imaginación. Protestar. Enojarme. Compartir. Narrar un evento. Borrar las fronteras. Vivir la red. Abrir nuevas fuentes. Nutrir pensamientos. Proscribir el silencio. Escapar. Comunicar. Guglear. Jugar de fotógrafo. Cuestionar nuestro mundo. Construir una nueva memoria. Defender un ideal. Diseñar un edificio de palabras. Abolir el aislamiento. Hacer algo. Homenajear. Sacarle el jugo al teclado. Celebrar la vida. Exponer nuevas realidades. Postear.
Aunque las motivaciones son variadas, todas son lo suficientemente importantes para aquellos que retamos a la ortografía, la gramática, la semántica, la sintaxis, la academia, la razón y los sentimientos cuando apretamos el botón "publicar".
Viviendo lo mejor de nuestras neuronas de forma creativa y constructiva, agradeciendo a quien nos honra con su lectura y comentario, invitando a otros a integrarse a las nuevas formas de conocimiento que distinguen nuestra humanidad, por eso y más felicitaciones a los que jamás desisten en el arte de bloguear.
