Papeles por todas partes y menudo en el suelo. Abrieron con 'delicadeza', nada roto, además lo dejaron cerrado. Todavía hoy, cinco días después, sigo "encontrando ausencias", todos los días descubro que falta algo más.
El foco, la caja de herramientas, un curioso radio, bluetooth, un manos libres con cable, la cajita del menudo, lapiz, lapicero y marcador, la brújula, un paño sucio, etc. Alrededor de cien mil colones de costo si se tratara de reponerlo de inmediato, obviamente estaba depreciado, pero no estaba en venta, tampoco para obsequio y menos para que se lo llevaran sin permiso.
No importa dónde estaba el carro. Esas preguntas son culpabilizadoras; insinúan que soy responsable, algo así como víctima y cómplice, inaceptable. Así como los bancos no provocan los asaltos por guardar plata, nadie provoca un robo por tener un celular o un ipod. Igual aplica para la nave.
Imposible pensar qué hubiera pasado si encuentro al ladrón en plena faena. Solo sé que si yo estuviera muerto mis buenos amigos me dedicarían un post, varios tuits y mensajes en el muro pero si el delincuente hubiera sido el abatido los culpables de la inseguridad se preocuparían e inclusive me procesarían judicialmente.
Siendo muy ácido creo que las autoridades actuarán contra la impunidad hasta que todos los delincuentes que alcahuetearon por robar "cosas sin valor" los asalten o maten. Yo no me alegraría ni me sentiría triste, sería un acto de cosecha, una justa manifestación de la ley de causa y efecto.
