Repentinamente nuestro país manifiesta su apoyo a Argentina en la disputa por las islas Malvinas y -al momento de terminar este post- no encontré que Argentina apoye a Costa Rica por isla Calero.
Sin embargo no dudo de la pericia y estrategia diplomática de nuestro gobierno; tiene que haber un compromiso para que Cristina Fernández de Kirchnner se pronuncie a favor de Costa Rica y contra Nicaragua.
Tiene que ser así porque no puede haber otra forma. No pocas naciones tienen territorios en disputa: Guantánamo (Cuba y USA), Ceuta y Melilla (Marruecos y España), Gibraltar (España y Reino Unido), Taiwán (China y China), San Andrés y Providencia (Nicaragua y Colombia) y por supuesto las Malvinas (Argentina y Reino Unido). Etcétera.
La lista es más larga e incluso hay territorios no mencionados en este post donde fuerzas políticas quieren dar vida a nuevos Estados (ciudadanía, territorio, gobierno y soberanía).
La lista es más larga e incluso hay territorios no mencionados en este post donde fuerzas políticas quieren dar vida a nuevos Estados (ciudadanía, territorio, gobierno y soberanía).
El pronunciamiento de nuestro país será correspondido, ya que la soberanía de isla Calero no fue reclamada ni disputada por el gobierno nicaragüense, simplemente el ignorante de Edén Pastora confundió la frontera y ya cuando estaba de este lado se le ocurrió quedarse.
Es decir, el conflicto que tenemos con Ortega no tiene las complicaciones ni implicaciones históricas de las Malvinas. Es mucho más fácil para Buenos Aires darnos el espaldarazo ante el mundo, nosotros ya hicimos lo más difícil.
Es decir, el conflicto que tenemos con Ortega no tiene las complicaciones ni implicaciones históricas de las Malvinas. Es mucho más fácil para Buenos Aires darnos el espaldarazo ante el mundo, nosotros ya hicimos lo más difícil.
Si los argentinos no nos dan el apoyo de inmediato ha de ser porque nuestro gobierno tiene una carta secreta más grande y contundente: no solo esa nación sino todo Mercosur se pronunciará a nuestro favor y pedirá a Ortega que cese sus pretensiones y agresiones sobre territorio costarricense.
Una jugada maestra fraguada desde la Cancillería y Casa Presidencial: la reivindicación de la soberanía nacional, un jaque sobre Nicaragua y un mate para el ALBA.