Se está poniendo de moda echar al alcalde mediante plebiscito. A finales del año pasado se fue el de Pérez Zeledón, ahora está en la cuerda floja la de Siquirres y ya están tomando ficha los municipios de Osa y Aguirre.
No le creo a los regidores sus motivos, tampoco le creo a los alcaldes. Esto es asunto de intereses partidarios y de negocios, el beneficio del cantón no está en las prioridades de los políticos.
En las elecciones municipales votan los más fiebres, el "hueso colorado", los clanes familiares y compitas que están metidísimos en los asuntos locales. La representación sigue siendo mínima ya que nuestro sistema electoral exige como requisito para postularse formar de un partido. Así se eligen y quitan los alcaldes.
Para mi sería mejor implementar un "toque de parlamentarismo" en el gobierno local. Que el alcalde descontento con los regidores "que no lo dejan trabajar" disuelva el gobierno local y así -alcalde y regidores- sean destituidos para que mediante elección la comunidad designe a toda la planilla de representantes. De igual forma los regidores podrán destituir al "alcalde que no trabaja" e irse con él para la casa. Ni el alcalde, vicealcaldes, regidores, síndicos ni consejales de distrito pueden participar como candidatos en la nueva elección.
De esta forma el descontento se facturará a todos los elegidos mediante voto popular y no solo a uno de los responsables. Así quedan obligados a ponerse de acuerdo o dan campo a otra gente porque tal parece que el mayor logro de los regidores será seguir echando alcaldes.
Creo que esto funcionaría también en la relación del Ejecutivo y Congreso.
