jueves, 22 de marzo de 2012

El toque del queque

Anoche, de vuelta a casa, pasamos a la panadería de un supermercado a comprar reposterías y pan. Mentalmente calculé el total en dos o tres rojos.

Cuando llegamos a la caja el muchacho cobra trece mil y resto. Le dije que había algo mal porque las tres reposterías valen como 600 cada una y el pan algo parecido. El mae insiste que es más de trece rojos.

Revisé el tiquete y aparecía un queque que nosotros no llevábamos ni nos interesaba comprar. Después de meditarlo, el cajero pudo concluir por sus propios medios que teníamos razón.

Llamó al jefe y yo lo acompañé al área de panadería donde etiquetan los productos. El encargado dijo que no era su culpa porque "alguien marcó un queque y lo dejó en la computadora" y cuando digitó nuestra compra se fue "por error". Se arregló el asunto y todo bien.

Sin embargo a la vuelta conversamos qué habrá detrás de este "accidente" y recordamos un supermercado donde algunos empleados sustraían mercadería para luego facturarla a los clientes.

La mecánica es simple: si una persona compra varios miles de colones en artículos no se dará cuenta que le facturan más de la cuenta. Así algunos malos empleados se levantan algunas cosas mientras el cliente asume la pérdida; el inventario queda intacto.

Lamentablemente -para ellos- pueden darse casos, como el nuestro, donde el cliente llega a comprar  muy poquitas cosas y el toque queda expuesto.

La otra es que solo un error que perjudica al cliente y beneficia a la empresa...

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