lunes, 23 de abril de 2012

Yo fui fan de la Alianza

La Alianza nació pegada con saliva y se reventó en lo más delgado

Hace un año celebré la caída de Villanueva cuando quiso reelegirse en el puesto al mejor estilo bolivariano. Creí, como muchos costarricenses, en una Alianza de partidos opositores para equilibrar la democracia, apoyé el collage moral e ideológico por el sueño de un cambio. 

Luego, con el pasar de los días, inició la desilusión. En primer lugar ver al PAC obstruyendo la creación de la comisión investigadora del Movimiento Libertario, luego la incapacidad de los partidos integrantes de la Alianza en estorbar el paquete de impuestos en el que ni siquiera la fracción oficialista creía y, finalmente, ver cómo no hubo músculo para investigar y denunciar corrupción. Ha sido la prensa -y no la mayoritaria Alianza- la que está sacando a luz las vergüenzas de esta 'administración'. 

No nos sirve sólo cambiar al político que nos pisotea, eso es renovar suela, lo que el pueblo reclama es un cambio de sistema político: más transparencia, credibilidad y menos corrupción (esperar cero corrupción sería contrario al tercer mundo).

La Alianza, con o sin el PASE, es el mejor aliado del PLN para ganar tres seguidos (aunque no se sabe con quién, ya que Rodrigo pierde 10 votos cada vez que pauta sus anuncios y al paso que va, en tres meses, tendrá las mismas posibilidades que Álvarez Desanti de ser presidente... en río revuelto ganancia de diamante). 

Mientras el PUSC aspira a desjudicializarse, Frente Amplio a tener otra vez un buen diputado, el PASE a nada y el Libertario a que haya elecciones cada tres meses para seguir de fiesta con la deuda política, el PAC sí ha tenido posibilidad de ser gobierno -sin necesidad de aliarse con corruptos-, bien haría en sacudirse -aunque se le adelantó el PASE- de esas gusaneras importadas y volver a ser lo que una vez quiso ser, jamás una bancada oficialista de facto ni un trampolín para empoderar delincuentes.

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