domingo, 3 de junio de 2012

La peluca del fariseo

El malogrado peluquín de Justo representa un tema moral ya que -como es conocido- él "interpreta" los principios y normas bíblicas con extremísima literalidad, instigando a condenar a quienes cometen los pecados que él considera más gravosos (respecto a los propios es benevolente). 

Entonces, como contragolpe, se invita a reflexionar este razonamiento con pregunta incluida: 
  
Siendo el cabello de peluca falso y con la pretensión de engañar haciendo creer que no es calvo, cabe cuestionar ¿Esto corresponde al pecado de la mentira?

Desde una interpretación de principios moderna la estética es, obviamente, un asunto privado y de cuidado personal, pero desde el punto de vista de la literalidad legalista sí podría constituir un pecado porque "mentira es mentira" y "no hay nada oculto que no haya de ser manifestado"

Quien lee y decide poner en práctica el no mirar ni juzgar la paja en ojo ajeno (Mateo 7, 1-6 RVR60) lo hace porque reconoce que no somos perfectos y todos tenemos nuestras faltas. Solo un fariseo se puede permitir aliarse con el César (Imperio) para perseguir a los pecadores mientras esparce odio fingiéndose perfecto. 

Qué Justo se quite el peluquín y en caso de que sea pelo natural entonces que se lo lave con champú!!!

+ Ningún diputado homofóbico, misógino y elitista puede llegar a presidir comisión alguna sin el apoyo de los otros partidos políticos y Zapote. Los últimos días hemos presenciado la única cortina de humo que le ha salido bien al gobierno.

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