lunes, 11 de junio de 2012

Sexo! Sexo! Sexo! Sexo!

Dicen que conforme pasan los años empezamos a reprimir y negar ciertas experiencias, por eso la doble moral y la mojigatería terminan imponiendo el silencio, para convertir en secreto lo natural y llenar a todo el mundo de culpa, vergüenza y asco.

Sobre adolescentes embarazadas no voy a repetir lo trillado  ("sociedad materialistas", "los jóvenes no se cuidan", "estamos llenos de información sexualidad y distorsionada"),  lo que me preocupa es el prejuicio, la idea mágica de que lo que se calla no existe.

Cuando fui profesor de colegio, dado que la materia lo permitía, empecé a conversar con los alumnos sobre sexualidad, otro docente llegó y, de muy buena fe, me advirtió "no toque mucho el tema porque los chiquillos le van a decir a los papás que solo de eso hablas".

Cada embarazo de niña o adolescente destruye oportunidades, en primer lugar la  madre tendrá todas las de perder con su proyecto de estudio (si lo tenía) y se desarma el proyecto de vida. La falta de oportunidades e información destruye la autoestima, solo una persona que aprenda a quererse puede darse el valor de seguir adelante en una sociedad estigmatizadora y prejuiciada. Las finanzas de la familia tendrán que patrocinar la crianza de un nieto prematuro, y en el mejor de los escenarios, tal vez cuente con el apoyo de los abuelitos paternos.

Todavía hay gente que le dice a los muchachos "que se coja" las que pueda o lo llevan a un prostíbulo "para que se haga hombre".  Ese 'entrenamiento' programa a las personas para mirar a los otros como objetos, para absorverlos. Igual de lesivo es la muchacha a la que le dicen que tiene que "agarrar" a un profesional o comerciante potentado "para que le dé todo", esa consigna solo se puede amarrar con sexo.

Poca gente sabe que en Costa Rica hay cárcel para los mayores de edad que tienen relaciones con menores de 15 años, aunque haya 'consentimiento'. Muchos todavía hablan que eso aplica solo cuando son "muchachas honradas"... y que cualquier clavo se arregla casándose.

El sano manejo de la sexualidad no puede depender de que el estudiante vaya en la madrugada a un Ebais a sacar cita, para que deje "toda la evidencia" en el expediente, que se entere todo el mundo que vino a pedir preservativos y pastillas, que le cuenten a los papás o hagan el reguero más grande.

La desinformación es una espiral que no se arregla con una "castración mística" como pretenden los fundamentalistas religiosos, toda la familia debe ser considerada a la hora de brindar opciones e información. Sino, los jóvenes seguirán teniendo relaciones, sin protección, en la sala cuando los papás están en el cuarto o comprando pan en la pulpería, continuarán viendo pornografía, creyendo que lo normal es tener el riel de 35 centímetros y que a él no le tocó ni la mitad.

Cuando la cigueña llega con tantísima anticipación la sociedad termina lesionada, porque sin opciones de estudio hay menos probabilidad de un trabajo bien remunerado, se vive estigmatizado, en riesgo de caer en falsas oportunidades y... un bebé que tiene amplias posibilidades de repetir el ciclo.

No me ando por las ramas: el embarazo adolescente tiene rostro de pobreza.

+Los reportajes de La Nación sobre embarazo adolescente son impactantes, lástima que no hay un feed para linkearlos.

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