miércoles, 4 de julio de 2012

El canal interoceánico de Nicaragua

Caricatura de 1895
El canal interoceánico en Nicaragua es un proyecto que significa "todo" para el pueblo hermano, su historia está llena de sueños en un contexto donde esa ruta sería el ombligo de la humanidad, sin embargo diferentes situaciones internas y externas destruyeron cualquier posibilidad... ¿Hasta hoy?

Breve cronología: La posibilidad de crear un paso interoceánico que uniera el Mar del Norte (Atlántico) y el del Sur (Pacífico) fue el delirio de las potencias y sus herederos desde  que "se descubrió" América. A mediados del siglo XVI se planteó por primera vez al rey de España, otrora dueño de estas parcelas.

Pero las otras potencias también quería la tajada, por ejemplo en en 1780 Inglaterra invadió la desembocadura del San Juan y los independentistas suramericanos, a inicios del siglo XIX, ofrecieron como regalo a ese imperio todo el río a cambio de apoyo para emanciparse de España.

Todo parece indicar que esa zona estaba destinada a la grandeza, en 1832 el cónsul de Holanda en Centroamérica publicó que el río San Juan y el lago de Nicaragua serían el centro de navegación mundial.

En 1845 Inglaterra creó un protectorado llamado "Reino Misquito", en Bluefields, teniendo así bien marcado el caribe centroamericano y la desembocadura del San Juan.

En 1846 los nicaragüenses firmaron un acuerdo con Napoléon III Francia para crear El Canal Napoleón de Nicaragua, pero necesitaban los terrenos del "lado tico" del río, sin embargo apenas tres años después le piden a USA que les ayude a construir el canal y que expulse a los ingleses de la costa caribeña, Costa Rica -por su lado- firma un contrato también con Inglaterra para que construya el canal en el San Juan.

En 1856 Costa Rica -con armas inglesas y entrenamiento militar francés- expulsó a los filibusteros de Nicaragua. Después de este episodio surgió el Tratado de Límites Cañas-Juárez de 1857 en el que Costa Rica quedaba muy bien acomodada, pero ante una amenaza de guerra y el retorno de Walker se firma un año después el  Tratado Cañas-Jerez o Jeréz-Cañas, hasta hoy vigente (esta crónica está más ampliada aquí, aquí y aquí).

El símbolo del desarrollo: Considerando la historia, el río San Juan ha sido desgracia, promesa de bonanza y esperanza para Nicaragua. La lucha entre familias gamonales y los intereses de las potencias de antaño impidieron lo que en una remota posibilidad podrían hacer realidad los petrodólares de hoy.

Todo lo que han sufrido se debe al río y todo lo bueno que les va a pasar saldrá del río, según ellos. De ahí que el repentino ímpetu de dragarlo (con invasión a Costa Rica incluida) sea la reinvindicación política de Edén Pastora, la principal obra de Daniel Ortega y un símbolo para los países no alineados (Venezuela patrocina los trabajos actuales).

¿Y nosotros qué? Según el Tratado Cañas-Jerez los nicaragüenses pueden hacer su canal porque es su río. Costa Rica solo puede expresar su opinión (Art.VIII Tratado Cañas-Jerez). 
 
Yo no creo que puedan construir nada dada la inestabilidad política, la corrupción y el sedimento en el río. Pero si ocurrieran varios milagros y lo lograran... Cómo quedamos? Y es aquí donde quiero llegar. Los costarricenses deberíamos alegrarnos de la prosperidad del vecino, de la creación de fuentes de empleo, la repatriación de los que hoy trabajan en construcción, vigilancia y servicios domésticos, así como la oportunidad para muchos ticos de ir a trabajar a Nicaragua.

Sin embargo esto significaría un problema político y una herida al narcisismo nacional. Nosotros hemos construido nuestro concepto de civilidad, modernidad y distinción comparándonos con la historia nicaragüense "aquí está la academica y pacifismo que ha producido el desarrollo mientras ellos sufren el analfabetismo, la guerra y se dedican a oficios no calificados".

La simple posibilidad que nos aventajen (si ocurrieran los milagros) devela nuestra vulnerabilidad moral y la mediocridad de nuestros estándares intelectuales, lo primero porque nos pondríamos verde de envidia por la prosperidad del vecino y lo segundo porque aquí no se puede hacer ni un trillo a la par del San Juan o arreglar un hueco en la General Cañas antes de que se convierta en caverna.

¿Qué chiquiticos somos algunas veces, verdad?

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